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Spanish → English transcript
The narcos live in Dubai and in Miami,
ciudades de Colombia.
Y son de todos los países del mundo y no colombianos en su mayoría,
because here we are left with the sin and without the gender. The lores…
the dollars, painful and smelly and
se mueven en la banca mundial y no en la banca de Colombia.
And the dollars do not come in here, but the blood and the weapons do
with which we keep on killing each other
like idiots,
while the others get rich.
And they live it up among models,
on yachts off the city of Dubai, where not a single cop goes to arrest them,
a donde no llega un solo policía a capturarlos,
while here we have to watch the police die every day,
trying to keep the gringos from putting more cocaine into their heads.
And they do not thank us. But it does not matter, because we know
that those big mafias killed so many Colombians
and they are capable of destroying the police and the army and Congress of the
el ejército y el Congreso de la República y los
Republic and the ministries and even the presidency itself, just by putting
wads of cash on the desks. And that is why the greatest action of
police counterintelligence
is not about seeing how to trip up some inconvenient general
because he reports things,
or some minister,
but on the contrary it must be to thoroughly pursue
every officer who dirties his uniform, his soul, and his heart
and cannot look his family in the eye because…
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Original transcript (Spanish)
Los narcos viven en Dubái y en Miami, y por ahí los cazamos en algunas ciudades de Colombia. Y son de todos los países del mundo y no colombianos en su mayoría, porque aquí nos quedamos con el pecado y sin el género. Los de lores... los dólares, dolorosos y olorosos y putrefactos
se mueven en la banca mundial y no en la banca de Colombia. Y aquí no entran los dólares, pero sí la sangre y las armas con las que nos seguimos matando entre nosotros como pendejos, mientras los otros se enriquecen.
Y viven a sus anchas entre modelos, en yates junto a la ciudad de Dubái, a donde no llega un solo policía a capturarlos, mientras aquí tenemos que ver morir a diario a la policía, tratando de que los gringos no metan más cocaí en su cabeza.
Y no nos agradecen. Pero no importa, porque sabemos que esas grandes mafias mataron muchísimos colombianos y son capaces de destruir la policía y el ejército y el Congreso de la República y los ministerios y hasta la misma presidencia,
solo poniendo fajos de billete en los escritorios. Y por eso la mayor acción de la contrainteligencia policial no es como ver cómo se le ponen zancadillas a tal general incómodo porque denuncia, o a tal ministro,
sino que al contrario debe ser perseguir a fondo a todo oficial que ensucie su uniforme, su alma y su corazón y no pueda mirar de frente a su familia porque...