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Conspiracy Theories on Global Health Control
Hola, comedores inútiles.
Como su señor supremo de la salud humana global, no cualificado y no electo,
me gustaría aprovechar esta oportunidad para alardear de mi posición
de poder e influencia sobre la sociedad y compartir algunos de mis planes
para ustedes y su futuro.
Cuando amasé mi fortuna en software informático, demostré
que estaba dispuesto a mentir,
robar código, engañar a mis socios,
y ejercer un control monopolístico para destruir a mis competidores.
Ahora que me he jubilado, puedo reinventarme como humanitario.
Con mi fundación con fines de lucro MassGrading como organización benéfica,
puedo abogar por la reducción de la población y patrocinar experimentos humanos masivos
con vacunas no probadas en poblaciones vulnerables.
Al igual que mi padre, un poderoso banquero, eugenista,
y compinche de Rockefeller,
siempre ha sido mi ambición decidir quién vive
y, lo que es más importante, cuántos tienen que morir.
Ya sea bajo la apariencia del cambio climático o la salud mundial,
en realidad se trata de controlar y reducir la manada humana por diversión y lucro.
En noviembre del año pasado, organicé el Evento 201,
una simulación de juego de guerra de una pandemia mundial.
Líderes de corporaciones privadas, bancos globales,
gobiernos y medios de comunicación se reunieron para planificar cómo podrían
alinearse al unísono al responder a una crisis de salud mundial.
Mediante una campaña coordinada de infundir miedo, intimidación,
humillación social y chantaje económico, nos dimos cuenta de que podíamos
eludir filosofías peligrosas como la libertad individual y la soberanía nacional.
Con una población obediente, seríamos libres de implementar nuestras propias soluciones de arriba abajo
como cuarentenas forzadas, distanciamiento social, rastreo de contactos y pruebas obligatorias
como un medio para tomar el control tecnocrático de la sociedad.
Ahora imaginen mi emoción cuando tuvimos la oportunidad de liberar,
eh, declarar nuestra propia pandemia global.
Era mi oportunidad de parecer el Nostradamus de la salud pública y
de posicionarme a mí y a mis socios comerciales como el Dr. Fauci como las autoridades de facto en respuestas y soluciones.
A través de escenarios apocalípticos exagerados y simulaciones por computadora, nuestros mezquinos maniáticos del control instituyeron reglas severas y confinamientos draconianos.
Incluso después de que nuestras nefastas predicciones resultaran falsas,
personas asustadas y bienintencionadas siguieron sometiéndose a las demandas arbitrarias e insensatas de sus supuestos líderes.
Habiendo logrado el confinamiento global y la ley marcial médica,
seguiremos tomando como rehén su capacidad de reunirse,
trabajar, viajar o hacer casi cualquier cosa hasta que estemos listos para lanzar nuestro más grande
plan. Me gustaría llamar a esto Pandemia Uno, porque créanme, tenemos otras en camino.
Nuestra solución final es hacer que nos rueguen que los vacunemos,
los marquemos y los rastreemos digitalmente a cada uno de ustedes como al ganado.
No solo mi fundación gozará de inmunidad legal y billones en ganancias,
sino que estas vacunas experimentales obligatorias nos llevarán mucho más lejos en el camino hacia el control global centralizado absoluto.
Ojalá mi buen amigo Jeffrey Epstein hubiera estado aquí
para celebrar conmigo a bordo del Lolita Express.
Así que recuerden, ciudadanos globales, esto terminará cuando yo diga que termina.
Podría ser un año, tal vez dos años, tal vez nunca.
Les garantizo que, si nos salimos con la nuestra, será al menos hasta que
ya no puedan hacer nada para detenerlo.
Solo entreguen su libertad personal y sentido común a los mercaderes del miedo del gobierno y los medios,
porque nada de esto funciona a menos que todos le sigan el juego.
Ahora, si me disculpan, me voy a hacer cocina espiritual de realidad aumentada con Marina Abramovich.
¡Adiós!
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Original transcript (English)
Hello, useless eaters. As your unqualified, non-elected global human health overlord, I'd like to take this opportunity to flaunt my position of power and influence over society and share some of my plans for you and your future.
When I amassed my fortune in computer software, I demonstrated that I was willing to lie, steal code, cheat my partners, and exercise monopolistic control to destroy my competitors. Now that I've retired, I can rebrand myself as a humanitarian.
With my for-profit foundation MassGrading as a charity, I can advocate for population reduction and sponsor mass human experiments with unproven vaccines in vulnerable populations. Like my father, a powerful banker, eugenicist, and Rockefeller crony himself,
it's always been my ambition to decide who lives and, more importantly, how many have to die. Whether it's under the guise of climate change or world health, it's really all about controlling and culling the human herd for fun and profit. In November of last year, I hosted Event 201,
a wargame simulation of a global pandemic. Leaders from private corporations, global banks, governments, and the media got together to strategize ways they could align in lockstep when responding to a worldwide health crisis. Using a coordinated campaign of fearmongering, intimidation,
social shaming, and economic blackmail, we realized that we could get around dangerous philosophies like individual liberty and national sovereignty. With an obedient population, we would be free to implement our own top-down solutions like forced quarantines, social distancing, contact tracing, and mandatory testing as a means to seize technocratic control of society.
Now imagine my excitement when we had the opportunity to release, uh, declare our own global pandemic. It was my chance to look like the Nostradamus of public health and to position myself and business partners like Dr. Fauci as the de facto authorities on response and solutions. Through exaggerated doomsday scenarios and computer simulations, our petty control freaks instituted harsh rules and draconian lockdowns.
Even after our dire predictions proved false, scared and well-meaning people continued to submit to the arbitrary and foolish demands of their so-called leaders. Having achieved global lockdown and medical martial law, we will continue to hold hostage your ability to congregate, work, travel, or do just about anything until we're prepared to roll out our bigger
plan. I'd like to call this Pandemic One, because believe me, we have others in the works. Our final solution is to have you begging for us to vaccinate, tag, and digitally track each one of you like livestock. Not only will my foundation enjoy legal immunity and trillions in profits, but these mandatory experimental vaccines will move us so much further down the road to absolute centralized global control.
If only my good friend Jeffrey Epstein had been here to celebrate with me aboard the Lolita Express. So remember, global citizens, this will end when I say it ends. Could be a year, maybe two years, maybe never. I guarantee that if we have our way, it will be at least until
you're not able to do anything to stop it. Just surrender your personal freedom and common sense to our fear merchants in government and the media, because none of this works unless you all go along with it. Now if you'll excuse me, I'm off to do some augmented reality spirit cooking with Marina Abramovich. Bye now!