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Larry Silverstein's Luck and Business Decisions
Larry Silverstein es a la vez el más tonto y el más afortunado
empresario del mundo. Es el empresario más tonto del
mundo porque, seis semanas antes del 11-S, compra el arrendamiento del
World Trade Center. Pero ¿por qué es esto tan tonto?
Porque el World Trade Center está lleno de un mineral peligroso llamado
amianto, que tiene una larga lista de riesgos para la salud
humana. El problema es que el costo de retirar todo ese
amianto habría sido mayor que el valor de las Torres Gemelas.
Así que es bastante tonto. Es como comprar un coche usado con una
transmisión averiada y una luz de revisión del motor
que lleva encendida desde
1967. Lo que es aún más tonto es que
tener el arrendamiento implicaba contratar un seguro, así que la compañía de seguros
dice: «Valoramos el World Trade Center en uno
coma cinco
mil millones de dólares". Pero Larry Silverstein dijo:
"En realidad, no, no son mil quinientos millones de dólares.
Valen tres mil quinientos millones de dólares". Así que está
pidiendo más dinero del seguro del que necesitaba para un
edificio que ya está intentando arruinarte.
Suena ultramegaestúpido, ¿verdad?
Pero, en realidad, es el hombre más afortunado del mundo porque
sí consiguió
su gran indemnización del seguro, además no tuvo que reparar el
edificio, y además su gran indemnización del seguro
se duplicó. Verás, el trágico día del 11-S,
el suertudo Larry argumentó que dos aviones chocaron contra las dos torres,
lo que significaba dos siniestros asegurados distintos.
Así que, en vez de un pago de tres mil quinientos millones de dólares,
argumentó que debía recibir el doble.
¿Dónde están mis siete mil millones de dólares?
Y entonces demandó. Se llegó a un acuerdo en
2007, las aseguradoras acordaron pagar cuatro coma
cincuenta y cinco mil millones de dólares, lo cual no era tanto como Silverstein
había solicitado, no llegaba al doble, pero aun así no era
precisamente calderilla. Pero esperen, sus bonificaciones de suerte
aún no se han acabado. Este Larry el Afortunado es un conocido
adicto al trabajo, así que nunca falta.
Sin embargo, la mañana del 11 de septiembre, no estaba allí.
¿Por qué, preguntan? Porque tenía cita con el
dermatólogo.
Imaginen faltar al trabajo una vez y sin querer tomar la
mejor decisión sobre asistencia en la historia de la humanidad.
¿Coincidencia? ¿Suerte increíble?
¿Energía de protagonista?
Ustedes deciden. La moraleja de la historia: olviden
el CI, olviden las escuelas de negocios, olviden los planes de cinco
años. Al parecer, el superpoder más potente es
aparecer en el mundo con la suerte al máximo.
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Original transcript (English)
Larry Silverstein is both the stupidest and the luckiest businessman in the world. He's the stupidest businessman in the world because six weeks before 9/11, he buys the lease to the World Trade Center. Okay, but why is this stupid? Because the World Trade Center is filled with a dangerous mineral called
asbestos, which has a long list of health risks for humans. The problem is, the cost of removing all that asbestos would've been more than the value of the Twin Towers. So that's kind of stupid. It's like buying a used car with a failed transmission and a check engine light
that has been on since 1967. What's even more stupid is that owning the lease meant buying insurance, and so the insurance company says, "We value the World Trade Center at one point five
billion dollars." But Larry Silverstein was like, "Actually, no, it's not one point five billion dollars. They are worth three point five billion dollars." So he is asking to pay more insurance than he needed to on a building that's already trying to bankrupt you.
That sounds ultra-mega stupid, right? But actually, he's the luckiest man in the world because he actually got his big insurance payout, plus he didn't need to repair the building, plus his big insurance payout actually
got doubled. You see, on the tragic day of 9/11, lucky Larry here argued that two planes hit the two towers, which meant two separate insured events. So instead of one payout of three point five billion dollars, he argued that he should get double.
Where is my seven billion dollars? And so he sued. A settlement was reached in 2007 with insurers agreeing to pay out four point five five billion dollars, which was not as much as Silverstein had sought, not quite double, but still not
exactly pocket change. But wait, his luck buffs isn't finished yet. Lucky Larry here is a well-known workaholic, so he never misses work. Yet, on the morning of September 11th, he wasn't there. Why, you ask? Because he had a dermatologist
appointment. Imagine skipping work one time and accidentally making the greatest attendance decision in human history. Coincidence? Unbelievable luck? Main character energy?
You decide. The moral of the story: forget IQ, forget business school, forget five-year plans. Apparently, the strongest superpower is spawning in the world with maxed out luck.