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Introduction of Bill 13 on Professional Expression
Hoy presentamos el Proyecto de Ley 13, la Ley de Neutralidad de las Profesiones Reguladas
. Es una legislación de sentido común que
reconocería que todos deberían tener el derecho de expresar sus
opiniones personales libremente. Ningún profesional debería temer perder su
licencia, su reputación o su sustento debido a una opinión personal,
una publicación en redes sociales, una entrevista o un diálogo abierto
fuera del horario laboral. Estos cambios se producen tras uno de los casos más
notorios
en que organismos reguladores profesionales castigaron a una persona por comentarios
hechos fuera de un entorno profesional, y se trata del Dr. Jordan Peterson.
El Dr. Peterson fue sancionado y obligado a realizar un supuesto
programa de reeducación para mantener sus credenciales por
declaraciones que había hecho fuera de la psicología clínica
contexto. Casos notables similares han involucrado
enfermeros,
médicos y docentes que han sido castigados, sancionados
o han visto sus
licencias amenazadas por comentarios que hicieron en redes sociales, en
protestas o incluso en reuniones de, eh, concejos municipales locales. Examinamos estos casos
councils. We looked at these cases and asked an important question:
¿Siguen los reguladores centrados en la seguridad pública y la competencia
profesional, o algunos se están extralimitando para
imponer
la conformidad ideológica y silenciar el debate público?
El proyecto de ley busca proteger la conducta expresiva fuera del servicio.
Establece una distinción clara: los reguladores son responsables de la
competencia y la ética, no de vigilar las creencias ni la expresión
personal que no guarda relación con la capacidad de una persona para ejercer su profesión.
Nadie valora tanto sus libertades como
Los habitantes de Alberta sí.
Este es un sentir que oímos a menudo, y que nuestro gobierno se toma
en serio. Nuestro objetivo es defender los derechos y las libertades
de los profesionales, mientras seguimos protegiendo el interés público para que tanto la confianza
pública como la integridad profesional se mantengan.
Queremos garantizar que los organismos reguladores profesionales mantengan
su enfoque en
los ámbitos de su competencia, en las acciones de sus miembros que afecten su
competencia profesional y ética, porque todos tienen derecho a expresarse
y a compartir sus opiniones, y a que su voz sea escuchada en nuestra
sociedad.
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Original transcript (English)
Today we are introducing Bill 13, the Regulated Professions Neutrality Act. This is common sense legislation that would recognize that everyone should have the right to express their personal views freely. No professional should fear losing their license, their reputation, or their livelihood because of a personal
opinion, a social media post, an interview, or open dialogue outside of working hours. These changes come after one of the most notable cases of professional regulators punishing an individual for comments made outside of a professional setting, and that is Dr. Jordan Peterson.
Dr. Peterson was sanctioned and ordered to undertake a so-called reeducation program in order to maintain his credentials for statements he had made outside of a clinical psychology setting. Similar notable cases have involved nurses,
doctors, and teachers that have been punished, sanctioned, or have had their licenses threatened for comments that they have made on social media, at protests, or even at meetings of, uh, local city councils. We looked at these cases and asked an important question:
Are regulators still focused on public safety and professional competence, or are some of them overstepping to enforce ideological conformity and to silence public discourse? The bill aims to protect expressive off-duty conduct.
It draws a clear distinction that regulators are responsible for competence and ethics, not policing beliefs or personal expression that has no bearing on a person's ability to do their professional practice. No one cherishes their freedoms like Albertans do.
This is a sentiment that we hear often, and something that our government takes seriously. Our aim is to uphold professionals' rights and freedoms while continuing to protect the public interest so that both public confidence and professional integrity are maintained. We want to ensure that professional regulatory bodies keep
their focus on areas within their scope on members' actions that affect their professional competence and ethics, because everyone has the right to express themselves and to share their views and to have their voice heard in our society.