El gol de Mbappé y la celebración del Real Madrid en Barcelona
Kylian, que pasa por delante del banquillo
diciendo: «Golazo,
el mejor de mia carrera.
El mejor gol de mi carrera».
Recibe un aplauso solemne. José no se inmuta.
No ha venido a celebrar batallas.
Él ha venido a ganar la guerra. A su alrededor anda la cosa caliente.
Ha aparecido él.
¡Mano,
vente a verla, vente a verla!
Le están pidiendo a Juan mano de balde y por ahí les está molestando el ruido.
Que te calles, anda. Falta de Gordon.
Arda se retuerce en el suelo y Rodri chilla: «No,
no, no, no».
En el banquillo, Mili dice: «¿Vai por
detrás?». Hay órdenes claras.
Stay on the floor.
Floor, floor.
Y se ríe.
Toñaco se está poniendo jugón. Eduardo va
volando hacia la felicidad. Empieza el ay, ay, ay, ay,
ay.
Se desbocó el potro.
José,
de rodillas y con la lengüita afuera,
celebra la reconquista de Barcelona.
En ese fondo, Eduardo ya le ve venir.
¡Kama, Kama!
¡Ay! Tras unas caricias de Toñaco,
acaba en el suelo.
Arda, que fusiona su cabeza con Jude, también grita cuando
ve venir a Kylian.
Es momento para valientes.
Militao ya no se aguanta sentado. «¡Kylian!».
Y le pide que baje a defender.
Un poquito.
Y Kylian.
¡Aurélien! ¡Allez, allez!
Es momento para valientes. En el campo, tan pronto aparece en un
lado un bote de patatas fritas, como en el otro un Bernardo gritando
desesperado: «Kiki, no, ten balón».
Kiki espera,
lo ve venir.
Lío.
José lo celebra.
A Álvaro se le escapa una sonrisa.
What you do that.
Le dice Kama a Karim. Y Sami:
No le tire la pelota.
Esa victoria ya se está empezando a saborear. Falta algo.
Es Toñaco, con ganas de que alguien pite el pito.
¡Pita el pito!
A su lado Jan sonríe y le abraza.
Ya es una realidad. José ha vuelto y se va directo a por un
hombre.
Puño apretado,
triunfante como en los viejos tiempos,
dejando esa imagen. Con Lamine agachado,
el abrazo de José reconociendo a su portero.
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