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Understanding Jewish Identity and Heritage
Nuestra tierra es los Estados Unidos de América.
La Tierra Santa es una tierra santa, no una patria
nacional, porque, pese a lo que dice la Declaración de
Independencia de Israel, nuestra nación no nació allí.
Ellos nacieron en mil novecientos cuarenta y ocho, y nosotros nacimos unos miles de años
antes, en el desierto, en el monte Sinaí, cuando
Dios nos dio la Torá, en ningún país ni en ninguna
tierra.
No tenemos lengua nacional. El Lashon Hakodesh, la
lengua sagrada, está reservado hoy para la oración y los textos
sagrados.
Los judíos hablaban arameo. Hoy los judíos hablan yidis,
latino, cualquier idioma. En tiempos de la Biblia, hablábamos
hebreo, pero ninguna de estas lenguas, incluido el hebreo,
nos convirtió jamás en una nación.
Ninguna tierra nos convierte en una nación, y no tenemos una
cultura común.
Nuestra patria,
como la llama la Biblia, amoledes,
es la Torá, nuestra propia religión.
Con la Torá,
estamos... dentro de nuestra patria. Si no cumplimos la
Torá fuera de sus fronteras, estamos muertos.
Nuestra única misión como judíos es ser mamlechet kohanim vegoy
kadosh, un reino de sacerdotes y pueblo santo.
Siempre nos aferramos a la Torá y estábamos orgullosos de ser judíos
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Original transcript (English)
Our land is the United States of America. The Holy Land is a holy land, not a national homeland, because despite what it says in Israel's Declaration of Independence, our nation was not born there. They were born in nineteen forty-eight, and we were born a few thousand years
before that in the desert at Mount Sinai when God gave us the Torah, in no country and no land. We have no national language. Lashon Hakodesh, the holy language, is reserved today for prayer and holy
texts. Jews once spoke Aramaic. Jews speak today Yiddish, Latino, whatever language. In the days of the Bible, we spoke Hebrew, but none of these languages, including Hebrew, ever made us into a nation.
No land makes us into a nation, and we have no common culture. Our homeland, as the Bible calls it, amoledes, is the Torah, our religion itself.
With the Torah, we are in-- within our homeland. If we don't keep the Torah outside of its borders, we are dead. Our only mission as Jews is to be imam leches kai hanan vegoi kadosh, a kingdom of priests and holy people.
We always clung to the Torah, and we were proud to be Jews