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Hundreds of painted stones, about 2,800 years old, reveal an iconography
structured and planned, belonging to the Antimpampa, a pre-Columbian culture
that arose in southern Peru.
The engravings show anthropomorphic figures with two, four, and five fingers, but mostly
three-fingered beings, with prominent heads and very large eyes as the only
facial detail.
The town of Pampacolca, in the Arequipa region, was the scene of this discovery at the beginning
of the last century.
For more than 100 years, the engravings received the attention of historians of the stature
of the German Max Uhle, the Peruvian Federico Kaufmann, the archaeologist Eloy Linares, and the
prominent self-taught scholar Jesús Cabrera, who since 2012 managed to edit two publications
which aim to highlight and decode this form of paleoart, unique in the world, and give
context to this enigmatic archaeological find.
As Peruvian researcher Rafael Mercado from the Matergia channel was able to verify,
the area inhabited by the Antimpampa and other archaeological sites near the volcano
Coropuna have been plundered by grave robbers known as huaqueros.
Cabrera's publication explains that the engravings were made with
polychrome mineral pigments on flagstone of volcanic origin.
They were painted in positive and negative, marking several levels and groupings presumed to be
family or elite.
These paintings recreate human, animal, geometric, abstract figures and numerical symbols.
They all result from prior planning, a careful design directly rendered
on this natural medium.
The use of modern digital retouching techniques has allowed us to increase the contrast and see
clearly what the Antimpampa bequeathed to the world.
Some see a certain similarity between these engravings and the desiccated tridactyl beings
found near the Nazca lines.
Some claim that the Antimpampa reproduced what they saw in their portable rock art.
However, for some archaeologists, the three fingers are just an artistic simplification.
It is thanks to the cooperation with the University of Warsaw in Poland and the Catholic University
Santa María of this southern Peruvian locality, that one of the largest has been showcased
pre-Hispanic ceremonial centers in the area, which, according to studies, house
about 250 stone structures.
Most of these slabs are exhibited at the Archaeological Museum of Pampacolca, a town
small, at over 3,700 meters above sea level and full of mysteries yet to be discovered.
In the following report, the decoding of the engravings.
From Peru, reporting for Tercer Milenio.
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Original transcript (Spanish)
Centenares de piedras pintadas, de unos 2800 años de antigüedad, revelan una iconografía estructurada y planificada, perteneciente a los Antimpampa, una cultura precolombina surgida al sur del Perú. Los grabados muestran figuras antropomorfas de dos, cuatro y cinco dedos, pero en su gran mayoría seres de tres dedos, con cabezas prominentes y ojos muy grandes como único
detalle facial. El poblado de Pampacolca, en la región Arequipa, fue escenario de este hallazgo a principios del siglo pasado. Por más de cien años, los grabados recibieron la atención de historiadores de la talla del alemán Max Uhle, el peruano Federico Kaufmann, el arqueólogo Eloy Linares y el
destacado autodidacta Jesús Cabrera, quien desde el 2012 logró editar dos publicaciones que pretenden destacar y decodificar esta forma de paleoarte única en el mundo y darle contexto a este enigmático hallazgo arqueológico. Tal como lo pudo comprobar el investigador peruano Rafael Mercado del canal Matergia, la zona que habitaron los Antimpampa y otros lugares arqueológicos cercanos al volcán
Coropuna han sido depredados por excavadores de tumbas conocidos como huaqueros. La publicación de Cabrera explica que los grabados fueron realizados con pigmentos minerales polícromas sobre piedra laja de origen volcánico. Se pintaron en positivo y negativo, marcando varios niveles y agrupamientos que se presumen familiares o de élite.
Estas pinturas recrean figuras humanas, animales, geométricas, abstractas y símbolos numéricos. Todas obedecen a una planificación previa, a un cuidadoso diseño plasmado directamente sobre este soporte natural. El uso de técnicas modernas de retoque digital han permitido aumentar el contraste y ver con claridad lo que los Antimpampa legaron al mundo.
Hay quienes ven cierta similitud de estos grabados con los seres tridáctilos desecados hallados cerca de las líneas de Nazca. Hay quienes aseguran que los Antimpampa reprodujeron lo que veían en su arte rupestre mobiliar. Sin embargo, para algunos arqueólogos, los tres dedos sólo son una simplificación artística. Es gracias a la cooperación con la Universidad de Varsovia de Polonia y la Universidad Católica
Santa María de esta localidad del sur peruano, es que se ha puesto en valor uno de los mayores centros ceremoniales prehispánicos de la zona, que según los estudios realizados alberga unas doscientas cincuenta construcciones de piedra. La mayoría de estas lajas se exponen en el Museo Arqueológico de Pampacolca, un pueblo pequeño sobre los tres mil setecientos metros de altura y lleno de misterios aún por descubrir.
En el siguiente reporte, la decodificación de los grabados. Desde el Perú, información para Tercer Milenio.