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El pueblo alemán quiere por fin tener paz, y concretamente una paz que le permita trabajar,
que no vaya en contra de la actitud internacional, que permita incitar a otras personas contra nosotros.
Esta gente, por supuesto, para ellos la guerra es el mayor beneficio.
No tengo ningún motivo para hacer la guerra por ningún tipo de interés material.
Para nosotros solo puede ser triste.
A nosotros nos quita tiempo, y al pueblo alemán y a toda la comunidad, una cantidad infinita de trabajo y fuerza de trabajo.
No tengo acciones de la industria armamentística en mi poder.
No ganan nada en esta lucha.
Sería feliz si pudiera volver a trabajar, tal como trabajaba antes por mi pueblo.
Pero estos criminales internacionales son al mismo tiempo los mayores beneficiarios del armamento que existen.
Son dueños de todas las fábricas.
Ellos hacen los negocios.
Es la misma gente que antes teníamos también en Alemania.
Con esta gente solo hay un enfrentamiento.
Aquí uno tiene que quebrarse, y bajo ninguna circunstancia será Alemania.
¿Qué hemos creado en los años hasta 1939?
Hemos reconstruido un Estado, consolidado de nuevo una economía,
llenado de nuevo al pueblo alemán con una nueva fe,
arrancado a millones de personas de la desesperación,
hemos puesto en orden nuestras ciudades,
saneado las finanzas en todas partes,
Alemania comenzó a florecer.
Por supuesto, ahora pudimos experimentar lo mismo que ya vimos antes de la Guerra Mundial.
En igual medida creció de nuevo la envidia
de los mismos hombres que ya entonces habían sumido a Alemania en la guerra.
Los señores Churchill comenzaron de inmediato a instigar de nuevo.
Los señores Eden y, por supuesto, los judíos a la cabeza,
un Horbel, Leiche y como quiera que se llamen todos ellos.
Ellos comenzaron su instigación, año tras año.
Sin embargo, se decía: sí, él se está armando.
Sí, eso es lo que siempre he hecho.
También me preguntaban antes: ¿por qué tiene entonces un IS-A?
Si quiere la paz, ¿por qué crea entonces un IS-S?
Si de todos modos solo quiere la fraternidad.
Porque hay gente que no quiere eso.
Y a ellos quería mostrarles que también estoy preparado para el otro caso.
Creo que si se lograra que la prensa internacional judía
pusiera fin a su campaña de instigación,
el entendimiento entre los pueblos se restablecería muy rápidamente.
Solo estos elementos insisten constantemente en una guerra.
Yo, en cambio, creo en una paz duradera.
Nuestra relación con la Unión Norteamericana
sufre a causa de una campaña de difamación
que, bajo el pretexto de que
Alemania amenaza la independencia o la libertad estadounidense,
a todo un continente, al servicio de transparentes intereses políticos o financieros,
busca instigar contra los Estados gobernados por el pueblo en Europa.
Pero ninguno de nosotros cree que estos intentos sean idénticos
con la voluntad de los millones de ciudadanos estadounidenses,
quienes, a pesar de una gigantesca prensa judeo-capitalista contraria,
y de la propaganda de radio y cine, no pueden dudar
de que no hay ni una palabra de verdad en todas estas afirmaciones.
Hoy no necesitamos un patriotismo patriotero.
Todos sabemos lo terrible que es este suceso.
Sin embargo, también estamos decididos
a llevar este suceso a un final exitoso.
Venga lo que venga.
Ninguno de nosotros vale más
de lo que valían los hombres y las mujeres que vivieron en el pasado.
Todos los sacrificios que se hicieron entonces
no fueron más fáciles que los sacrificios que hoy tenemos que hacer.
Cada sacrificio que se nos impone no es más pesado
que los sacrificios más leves que el pasado tuvo que soportar en su día.
Estamos decididos
a librar y superar esta lucha de una forma u otra.
Nuestro único deseo en esto es
que Dios Todopoderoso, que ahora ha bendecido nuestras armas,
tal vez ilumine a los otros pueblos.
Que les conceda la sensatez,
de lo inútil que será en sí esta guerra, esta lucha entre pueblos.
Y que tal vez los haga reflexionar
sobre las bendiciones de una paz
a las que renuncian solo porque un puñado de
infernales instigadores y beneficiarios de la guerra
quieren arrastrar a los pueblos a la lucha.
Esta conspiración de demócratas, judíos y masones
logró en aquel entonces, hace dos años,
sumir primero a Europa en la guerra.
Por lo tanto, las armas tuvieron que decidir.
Desde entonces se está librando una lucha
entre la verdad y la mentira.
Y, como siempre, esta lucha por la verdad
terminará siendo victoriosa al final.
Esto significa, en otras palabras,
sin importar lo que la propaganda británica,
sin importar lo que el judaísmo mundial internacional
y sus cómplices democráticos
puedan mentir juntos,
no cambiarán en nada los hechos históricos.
Cuando veo esta propaganda extranjera,
mi confianza en nuestra victoria se vuelve inconmensurable.
Porque ya he vivido esta propaganda antes.
Durante casi 15 años
se había hecho esta propaganda contra nosotros.
Todos mis compañeros de partido recuerdan esta propaganda.
Son las mismas palabras, las mismas frases.
Y si miramos más de cerca, incluso las mismas cabezas.
El mismo dialecto.
Acabé con esta gente,
como un hombre solitario y desconocido,
que atrajo a un puñado de personas.
En 15 años acabé con esta gente.
Hoy Alemania es la mayor potencia mundial.
La generación de hoy,
lleva el destino de Alemania,
el futuro de Alemania o la ruina de Alemania.
Y nuestros adversarios, hoy lo gritan a los cuatro vientos,
Alemania debe perecer.
Y Alemania solo puede darles una respuesta.
Alemania vivirá.
Y por lo tanto, Alemania vencerá.
Al comienzo del octavo año de la revolución nacionalsocialista
nuestros corazones se dirigen a nuestro pueblo alemán, a su futuro.
A él queremos servir, por él queremos luchar.
Caer si es necesario, nunca rendirse.
¡Sieg Heil, Alemania!
Subtitulado por encargo de ZDF para funk, 2017
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Original transcript (German)
Das deutsche Volk will endlich Frieden haben, und zwar einen Frieden, der es arbeiten lässt, der nicht gegen internationale Haltung, der es ermöglicht, andere Köpfe gegen uns aufzuhetzen. Diese Leute natürlich, für sie ist der Krieg der größte Verdienst. Ich habe keinen Grund, Krieg zu führen aus irgendwelchen materiellen Interessen. Für uns kann er nur traurig sein.
Uns nimmt er die Zeit, dem deutschen Volk und der ganzen Gemeinschaft unendlich viel Arbeit und Arbeitskraft. Ich habe keine Rüstungsaktien in meinem Besitz. Sie verdienen in diesem Kampf nichts. Ich würde glücklich sein, wenn ich wieder arbeiten könnte, so wie ich früher für mein Volk gearbeitet habe. Aber diese internationalen Verbrecher, sie sind zugleich die größten Rüstungsgewinner, die es gibt.
Ihnen gehören die ganzen Fabriken. Sie machen die Geschäfte. Es sind die gleichen Leute, die wir früher auch in Deutschland hatten. Mit diesen Leuten gibt es nur eine Auseinandersetzung. Es muss hier einer brechen, und das wird unter keinen Umständen Deutschland sein.
Was haben wir geschaffen in den Jahren bis 1939? Einen Staat haben wir neu aufgebaut, eine Wirtschaft neu gefestigt, das deutsche Volk wieder einen neuen Glauben erfüllt, Millionen Menschen der Verzweiflung entrissen, unsere Städte haben wir in Ordnung gebracht,
die Finanzen überall saniert, Deutschland begann aufzublühen. Freilich, wir konnten nun das gleiche erleben, was wir schon vor dem Weltkrieg sahen. In ebenem Maß wuchs wieder der Neid der gleichen Männer, die damals bereits Deutschland mit Krieg überzogen hatten.
Die Herrn Churchill begannen sofort wieder zu hetzen. Die Mr. Eden und dann natürlich die Juden an der Spitze, ein Horbel, Leiche und wie sie alle heißen. Die begannen nun ihre Hetze, Jahr für Jahr. Man sagte allerdings, ja, errüstet.
Ja, das habe ich nun immer getan. Man hat mir früher auch gesagt, warum haben Sie denn dann ein IS-A? Wenn Sie den Frieden wollen, warum machen Sie sich denn dann ein IS-S? Wenn Sie sowieso nur die Brüderlichkeit wollen. Weil es Leute gibt, die das nicht wollen.
Und denen wollte ich zeigen, dass ich auch für den anderen falsch gerüstet bin. Ich glaube, dass wenn es Gelänge der jüdisch-internationalen Presse um Propagandahetze Einhalt zu gebieten, die Verständigung unter den Völkern sehr schnell hergestellt werden würde. Nur diese Elemente unentwegt auf einen Krieg.
Ich aber glaube an einen langen Frieden. Unser Verhältnis zur Nordamerikanischen Union leidet unter einer Verleumdungskampagne, die unter dem Vorwand, Deutschland bedrohe die amerikanische Unabhängigkeit oder Freiheit,
einen ganzen Kontinent im Dienst durchsichtiger politischer oder finanzieller Interessen gegen die volksregierten Staaten in Europa zu verhetzen sucht. Wir alle aber glauben nicht, dass diese Versuche identisch sind mit dem Willen der Millionen amerikanische Bürger, die trotz einer gegenteiligen, gigantisch-jüdisch-kapitalistischen Presse,
Rundfunk und Filmpropaganda nicht daran zweifeln können, dass an all diesen Behauptungen kein wahres Wort ist. Wir brauchen heute keinen Hurrapatrodismus. Wir alle wissen, wie furchtbar dieses Geschehen ist. Allein wir sind auch entschlossen,
dieses Geschehen zu einem erfolgreichen Ende zu führen. Es mag da kommen, was kommen will. Keiner von uns ist mehr wert, als die Männer und die Frauen wert waren, die in der Vergangenheit lebten. Alle die Opfer, die damals gebracht worden sind,
waren keine leichteren als die Opfer, die wir heute zu bringen haben. Jedes Opfer, das uns auferlegt wird, ist nicht schwerer, als die leichteren Opfer waren, die einst die Vergangenheit zu tragen hatte. Wir sind entschlossen, so oder so diesen Kampf durchzuführen und durchzustehen.
Wir haben dabei nur den einzigen Wunsch, dass der Allmächtige Gott, der jetzt unsere Waffen gesegnet hat, vielleicht die anderen Völker erleuchten möge. Dass er ihnen die Einsicht schenken möchte, wie zwecklos dieser Krieg, dieses Völkerringen an sich sein wird.
Und dass er sie vielleicht zum Nachdenken bringen wird, über die Segnungen eines Friedens, die sie preisgeben, bloß weil eine Handvoll infernalische Kriegshetzer und Kriegsinteressenten die Völker in den Kampf verwickeln wollen.
Diese Verschwörung von Demokraten, Juden und Freimaurern hat es damals fertig gebracht, vor zwei Jahren zunächst Europa in den Krieg zu stürzen. Es mussten also die Waffen entscheiden. Seitdem nun findet ein Kampf statt,
zwischen der Wahrheit und der Lüge. Und wie immer wird dieser Kampf für die Wahrheit am Ende siegereit ausgehen. Das heißt mit anderen Worten, was immer auch die britische Propaganda,
was immer auch das internationale Weltjudendom und seine demokratischen Helfers-Helfer zusammen lügen mögen, an den historischen Tatsachen werden sie nichts ändern. Wenn ich diese ausländische Propaganda ansiehe,
dann wird mein Vertrauen in unseren Sieg unermesslich. Denn diese Propaganda habe ich ja schon einmal erlebt. Fast 15 Jahre lang war diese Propaganda gegen uns gemacht worden. Meine ganzen Parteigenossen erinnern sich dieser Propaganda.
Es sind dieselben Worte, dieselben Phrasen. Und wenn wir genauer hinschauen, sogar die gleichen Köpfe. Dasselbe Dialekt. Mit diesen Leuten bin ich fertig geworden, als ein einsamer, unbekannter Mann,
der eine Handvoll Menschen an sich zog. Mit 15 Jahren bin ich mit diesen Leuten fertig geworden. Heute ist Deutschland die größte Weltmacht. Die heutige Generation, sie trägt Deutschlands Schicksal,
Deutschlands Zukunft oder Deutschlands Untergang. Und unsere Gegner, sie schreien es heute heraus, Deutschland soll untergehen. Und Deutschland kann ihnen nur eine Antwort geben. Deutschland wird leben.
Und Deutschland wird deshalb kriegen. Am Beginn des achten Jahres der nationalsozialistischen Revolution wenden sich unsere Herzen unserem deutschen Volk zu, seiner Zukunft. Ihr wollen wir dienen, für sie wollen wir kämpfen. Wenn notwendig fallen, niemals kapitulieren.
Deutschland sieg Heil! Untertitel im Auftrag des ZDF für funk, 2017