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US Withdrawal from World Health Organization
Hola, soy Robert F. Kennedy Jr., su secretario del HHS.
El jueves, Estados Unidos se retiró formalmente de la Organización Mundial de la Salud.
Tomamos esta decisión para recuperar nuestra independencia,
para proteger la soberanía estadounidense,
y para liberar nuestra política de salud pública de un sistema que ya no sirve al pueblo estadounidense.
La Organización Mundial de la Salud ha perdido el rumbo.
Se ha alejado mucho de su misión fundacional,
y se ha sumido en la burocracia, los conflictos de intereses y la política de poder internacional.
Durante la pandemia de COVID, esos fracasos no fueron solo abstractos.
Fueron mortales.
El mundo vio cómo colapsaba la transparencia,
desaparecía la rendición de cuentas y los ciudadanos de a pie pagaban el precio.
Eso no ha cambiado y no está mejorando.
El presidente Trump reconoció de inmediato los problemas con la OMS.
De hecho, una de sus primeras órdenes ejecutivas
de su segundo mandato inició el proceso formal de retirada
de los Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud.
Fue una señal decisiva y temprana de que
la política de salud estadounidense respondería al pueblo estadounidense y no a burocracias extranjeras.
Hoy estamos completando esa acción.
Proteger a los estadounidenses aquí en casa y en el extranjero es nuestra máxima prioridad,
y por eso mi equipo en el HHS,
trabajando en estrecha colaboración con los funcionarios de carrera y científicos del HHS y el Departamento de Estado,
ha fortalecido nuestra bioseguridad,
ha mejorado la vigilancia de enfermedades,
ha mejorado la preparación ante brotes,
y ha ampliado las capacidades de respuesta rápida ante cualquier emergencia de salud pública dondequiera que comience.
No necesitamos instituciones externas para hacer eso.
En adelante, el compromiso de EE. UU. con la OMS se limitará
únicamente a completar nuestra retirada y
a salvaguardar la salud y la seguridad del pueblo estadounidense.
Toda la financiación de EE. UU. ha terminado.
Todo el personal gubernamental de EE. UU. ha dejado de trabajar allí.
Creo profundamente que solo Estados Unidos tiene la escala,
la innovación y el liderazgo para impulsar soluciones de salud global
que prioricen a las personas, empezando por nuestros propios ciudadanos.
Aunque nos estamos retirando de la OMS,
Estados Unidos nunca se retirará de su liderazgo en la salud global.
Estados Unidos seguirá liderando.
Lideraremos con ciencia, con integridad y con transparencia,
y con rendición de cuentas.
Y permítanme decir esto claramente.
Para los estadounidenses que murieron solos en hogares de ancianos,
los pequeños negocios que fueron destruidos por mandatos imprudentes,
las familias cuyas vidas fueron trastornadas por funcionarios extranjeros no electos que nunca les rindieron cuentas,
esta decisión es para ustedes.
Gracias.
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Original transcript (English)
Hi, I'm Robert F. Kennedy Jr., your HHS Secretary. On Thursday, the United States formally withdrew from the World Health Organization. We made this decision to reclaim our independence, to protect American sovereignty, and to free our public health policy from a system that no longer serves the American people.
The World Health Organization has lost its way. It's drifted far from its founding mission, and it's become mired in bureaucracy and conflicts of interest and in international power politics. During the COVID pandemic, those failures weren't just abstract. They were deadly.
The world watched as transparency collapsed, accountability disappeared, and ordinary citizens paid the price. That hasn't changed, and it isn't improving. President Trump recognized the problems with WHO immediately. In fact, one of his very first executive orders
of his second term began the formal process of withdrawing the United States from the World Health Organization. It was an early decisive signal that American health policy would answer to the American people and not to foreign bureaucracies. Today we're completing that action.
Protecting Americans here at home and abroad is our top priority, and that's why my team at HHS, working closely with the HHS career civil servants and scientists and the State Department, has strengthened our biosecurity, upgraded disease surveillance,
improved outbreak preparedness, and expanded the rapid response capabilities for any public health emergency wherever it begins. We don't need outside institutions to do that. Going forward, U.S. engagement with the WHO will be limited solely to completing our withdrawal and
safeguarding the health and safety of the American people. All U.S. funding has ended. All government U.S. personnel have stopped working there. I believe this deeply, that only the United States has the scale, the innovation, and the leadership to drive global health solutions
that put people first, starting with our own citizens. Although we are withdrawing from the WHO, America will never withdraw from its leadership in global health. America will continue to lead. We will lead with science, with integrity, and with transparency,
and with accountability. And let me say this clearly. For the Americans who died alone in nursing homes, the small businesses that were destroyed by reckless mandates, the families whose lives were upended by unelected foreign officials who never answered to them,
this decision is for you. Thank you.