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Discussion on Billionaire Tax and Influence
Lo crean o no,
quiero proponer un brindis por un multimillonario.
Salud por el señor Sergey Brin.
Ahora déjenme explicarles.
Sergey Brin, uno de los hombres más ricos del planeta,
con una fortuna de unos 300 000 millones de dólares,
está intentando aplastar una propuesta de impuesto a los multimillonarios en California.
Según se informa, el cofundador de Google ha gastado al menos 57 millones de dólares
para derrotar una iniciativa electoral que impondría un impuesto único sobre el patrimonio
a los residentes más ricos de California,
dinero que ayudaría a cubrir los recortes al sistema de Medicaid del estado
causados por el gran y horrible proyecto de ley de Donald Trump.
Ahora recuerden, el gran y horrible proyecto de ley de Trump
recortó la financiación para programas de atención médica a cambio
de enormes recortes de impuestos que beneficiaron principalmente a los estadounidenses más ricos,
incluidos multimillonarios como el señor Brin, que ahora se quejan de injusticia.
¿Recuerdan cuando el eslogan de Google era «no seas malvado»?
Ahora, amigos, quiero ser claro.
La riqueza no es necesariamente un juego de suma cero
en el que cada dólar que tienen los ricos se obtenga
a expensas del resto de nosotros.
Pero el poder político sí lo es.
Cuanto más poder político se concentre en manos de unos pocos ricos,
menos poder tenemos el resto de nosotros.
Y hoy en día en Estados Unidos,
la riqueza y el poder no se pueden separar.
Eso es porque los ricos pueden convertir sus fortunas en influencia política,
comprando elecciones,
frenando impuestos más altos y moldeando las reglas a su favor
mientras silencian las voces de todos los demás.
Irónicamente.
Al gastar su fortuna intentando evitar que California grave a los multimillonarios,
Sergey Brin está ilustrando exactamente por qué necesitamos gravar a los multimillonarios
en primer lugar.
No para castigarlos o confiscar su riqueza,
sino para evitar que los multimillonarios dominen por completo nuestra política.
Sergey Brin está argumentando a favor de un impuesto a la riqueza de los multimillonarios
más clara y elocuentemente de lo que nadie más podría hacerlo.
¡Así que, Sergey, salud!
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Original transcript (English)
Believe it or not, I want to propose a toast to a billionaire. Cheers to Mr. Sergey Brin. Now let me explain. Sergey Brin, one of the richest men on the planet,
worth around $300 billion, is trying to squash a proposed billionaire tax in California. The Google co-founder has reportedly spent at least $57 million to defeat a ballot initiative that would impose a one-time wealth tax on California's richest residents,
money that would help cover cuts to the state's Medicaid system caused by Donald Trump's big, ugly bill. Now remember, Trump's big, ugly bill cut funding for health care programs in exchange for enormous tax cuts that mostly benefited the richest Americans,
including billionaires like Mr. Brin, who are now crying foul. Remember when Google's slogan was, don't be evil? Now folks, I want to be clear. Wealth is not necessarily a zero-sum game in which every dollar the wealthy have come
at the expense of the rest of us. But political power is. The more political power concentrated in the hands of a wealthy few, the less power the rest of us have. And in America today,
wealth and power cannot be separated. That's because the wealthy can turn their fortunes into political influence, buying elections, squashing higher taxes, and shaping the rules in their favor while drowning out the voices of everyone else.
Ironically. By spending his fortune trying to stop California from taxing billionaires, Sergey Brin is illustrating exactly why we need to tax billionaires in the first place. Not to punish them or confiscate their wealth,
but to keep billionaires from completely dominating our politics. Sergey Brin is making the argument for a billionaire wealth tax more clearly and articulately than anyone else possibly could. So Sergey, cheers!