Cucurella frena a Lamine Yamal: análisis de su duelo
Setenta y cinco segundos rodando la pelota y, ay, al
talón. Lamine sonríe, ya sabe la que le espera.
Una lapa,
una sombra que le persigue allá donde va, sin apenas darle un respiro.
Porque cuando encara a otros, sí se va.
Pero al intentarlo con Cucurella, naufraga una y otra vez.
Además, tiene la ayuda de Diomandé, que en una de esas coberturas acaba
tirándole todo un caño a Lamine,
dejándole con esta cara.
La frustración es palpable en el bando culé.
Rodri regaña a Gerard: «¡Calma, hermano! ¡No, calma!».
Otra bronca, la de marca al asistente por cortar un
contraataque.
Gesto de agujero cerrado y un: «¡Cagón!».
El cuarto pone pie en pared y le exige respeto.
Se lo repite: «Con respeto».
Al linier tampoco le va a gustar lo que le dice Lamine cuando Marc le come la
tostada y él con el brazo, ¡pam!
Le protesta la falta y el linier le dice: «Vale, vale,
vale».
Como Gordon se la juega ante Lunin, él se enfada por no haberle pasado el
balón
y aparece Fermín para evitar más broncas: «Tranquilo,
tranquilo. Ya está, ya está». Y ya está otra vez Marc parando los pies
al
diez.
Ahora, con faltas y sin ser amonestado.
Pero todavía hay más.
Una detrás de otra.
El recital de Cucu no es solo atrás.
Se suma a varios ataques y esta incursión acaba en
el cero uno.
Sin tiempo para lamerse las heridas, apenas dos minutos después,
Lamine desperdicia el empate.
Uno celebra
y el otro se lamenta.
Marc está de dulce,
se está ganando el sueldo. Frena incluso a otros que no son Lamine,
al que a su vez frenan incluso otros que no son Cucurella.
Pero aunque parece tenerlo todo bajo control, en un rápido saque de Lamine,
Rafinha aprovecha el hueco que Marc deja al ayudar a Bernardo.
Uno celebra y el otro no solo no se lamenta, sino que anima a
seguir igual. Y él cumple.
Ha sido un simple borrón. Mantiene su alto nivel secando a
Lamine,
que solamente apareciendo por dentro consigue hacer algo de daño
sin la puntería necesaria. Están ante un Lamine Yamal desconocido
para ellos.
En una de tantas, Cucurella se desgañita celebrando la
enésima
batalla ganada.
Por si fuera poco, en los últimos coletazos también va a
resultar
vencedor de esta guerra.
Y así, este duelo de titanes se salda con
Cucurella secando a Lamine Yamal.
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