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Understanding the Concept of Europe
¿Qué es Europa?
No existe una definición geográfica de nuestro continente,
sino solo una étnica y cultural.
No son los Urales la frontera de este continente,
sino siempre aquella línea que separa la visión de la vida de Occidente de la
de Oriente.
Hubo una época
en que Europa era aquella isla griega en la que tribus nórdicas
habían penetrado para encender desde allí por primera vez una luz
que desde entonces, lenta pero constantemente,
comenzó a iluminar el mundo de los hombres.
Cuando aquellos griegos repelieron la invasión de los conquistadores persas, entonces
no defendían su patria más inmediata,
que era Grecia, sino aquel concepto que hoy
se llama Europa.
Y entonces Europa emigró de Hélade a Roma.
Al espíritu griego y a la cultura griega se unieron
pensamiento romano y arte de gobierno romano.
Se creó un imperio mundial que aún hoy, en importancia
y fuerza progresiva, no ha sido igualado, y mucho menos superado
hasta hoy.
Pero cuando las legiones romanas, frente al embate africano
de Cartago, defendieron Italia en tres duras guerras y
finalmente conquistaron la victoria, una vez más, no fue Roma
por la que lucharon,
sino la Europa de entonces, que abarcaba el mundo grecorromano.
La siguiente irrupción
contra este suelo patrio de la nueva cultura humana llegó desde las
vastas extensiones del
Oriente.
Una terrible oleada de hordas sin cultura se derramó desde el
interior de Asia hasta el corazón del actual
continente europeo, quemando, abrasando y asesinando,
como un verdadero azote del Señor.
En la batalla de los Campos Cataláunicos, por primera vez en una
lucha decisiva de inmensa trascendencia, romanos y germanos
defendieron juntos una cultura que, desde los griegos,
a través de los romanos, ahora también había
cautivado a los germanos.
Europa había crecido.
De los campos de Roma nació Occidente y su defensa fue
así, durante muchos siglos, no solo tarea de los romanos, sino
sobre todo tarea de los germanos.
En la Markauer, en la que Occidente, iluminado por la cultura griega,
impregnado por la impronta de la enorme herencia del Imperio romano
y la colonización germánica de la tierra continuaban,
se extendía espacialmente aquel concepto al que llamamos Europa.
En cualquier caso,
si el emperador alemán confraternizaba o repelía en el campo de batalla las
incursiones desde el Este o si África, en la larga lucha, era expulsada de España,
siempre era una lucha de una Europa en expansión contra un mundo ajeno en su
esencia más profunda.
Umwelt.
Y si a un trono le correspondían los méritos intransigentes de crear y defender este continente,
entonces asumieron ahora los germanos la defensa y la protección
de una familia de pueblos,
que entre sí, en la configuración y la fijación de objetivos políticos,
aún podía diferenciarse y desarrollarse por separado, pero que, en la
visión de conjunto, representa desde siempre una sólida unidad de sangre y
cultura.
Y desde esta Europa no solo se lleva a cabo un abastecimiento de otros continentes,
sino una fecundación espiritual y cultural, de la que solo toma conciencia quien
está dispuesto a buscar la verdad en lugar de
negarla. Por eso tampoco fue Inglaterra la que
civilizó el continente,
sino que fragmentos de pueblos germánicos de nuestro continente emigraron como anglosajones
y normandos a esta isla e hicieron posible aquí un desarrollo
que sin duda es único.
Tampoco fue América quien descubrió Europa, sino al revés.
Y todo aquello que América no recibió de Europa
bien puede parecerle admirable a una raza mestiza judaizada.
Pero Europa solo ve en ello una señal de confusión en el arte y la
forma de vida cultural, de la irritante sangre judía o
negroidizada.
Tuve que hacer estas declaraciones, pues la lucha que se libra en
los primeros meses de este año, y que no empezó a perfilarse gradualmente por la permanencia de Urland,
y cuya conducción corresponde esta vez en primer lugar al
Reich alemán, también trasciende con creces los intereses de nuestro
propio pueblo y país.
Pues así como en otro tiempo los griegos frente a los persas no defendieron Grecia y los
romanos frente a los cartagineses no defendieron Roma, romanos y germanos frente a los hunos
no defendieron Occidente, los emperadores alemanes frente a los mongoles no defendieron
Alemania,
los héroes españoles frente a África no defendieron España, sino toda Europa
defendieron, así Alemania tampoco lucha hoy por
sí misma, sino
por todo nuestro continente.
Y es una señal feliz,
que esta conciencia está en el subconsciente de la mayoría de los pueblos europeos
hoy tan arraigada que, ya sea mediante una declaración
abierta, ya sea por la afluencia de voluntarios,
en
esta lucha participan.
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Original transcript (German)
Was ist Europa? Es gibt keine geographische Definition unseres Kontinents, sondern nur eine völkliche und kulturelle. Nicht der Ural ist die Grenze dieses Kontinents, sondern immer jene Linie, die das Lebensbild des Westens von dem des
Ostens trennt. Es gab eine Zeit, da war Europa jenes griechische Eiland, in das nordische Stämme vorgedrungen waren, um von dort aus zum ersten Mal ein Licht anzuzünden, das seitdem langsam, aber stetig die
Welt der Menschen zu erhellen begann. Als diese Griechen den Einbruch der persischen Eroberer abwehrten, da verteidigten sie nicht ihre engere Heimat, die Griechenland war, sondern jenen Begriff, der heute Europa heißt.
Und dann wanderte Europa von Hellas nach Rom. Mit dem griechischen Geist und der griechischen Kultur verbanden sich römisches Denken und römische Staatskunst. Ein Weltreich wurde geschaffen, das auch heute noch in seiner Bedeutung und fortschreitenden Kraft nicht erreicht, geschweige denn übertroffen
wird. Als aber die römischen Legionen gegenüber dem afrikanischen Ansturm Karthagos in drei schweren Kriegen Italien verteidigten und endlich den Sieg erfochten, war es wieder nicht Rom, für das sie kämpften,
sondern das die griechisch-römische Welt umfassende damalige Europa. Der nächste Einbruch gegen diesen Heimatbod der neuen menschlichen Kultur erfolgte aus den Weiten des Ostens.
Ein furchtbarer Strom kulturloser Horden ergoss sich aus dem Inneren Asiens bis tief in das Herz des heutigen europäischen Kontinents, brennend, sengend und mordend, als ware Geißel des Herrs. In der Schlacht auf den Catalaunischen Feldern traten zum ersten Mal in einem
Schicksalskampf von unübersehbarer Bedeutung Römer und Germanen gemeinsam für eine Kultur ein, die von den Griechen ausgehend über die Römer hinweg nunmehr auch die Germanen in ihren Bann gezogen hatte. Europa war gewachsen.
Aus Feldern von Rom entstand das Abendland und seine Verteidigung war somit für viele Jahrhunderte nicht nur die Aufgabe der Römer, sondern vor allem auch die Aufgabe der Germanen. In der Markauer, in der das Abendland, beleuchtet von griechischer Kultur, erfüllt vom Eindruck der gewaltigen Überlieferung des Römischen
Reichs und die germanische Kolonisation der der Reude weiter mit, dehnte sich räumlich jener Begriff, der Europa nennen. Ganz gleich, ob der deutsche Kaiser durchbruderte oder auf dem Feld die Einbrüche aus dem Osten abwehren oder Afrika im langen
Kampf aus Spanien zurückgedrängt wurde, es war immer ein Kampf des weitenden Europa gegenüber einer im tiefsten Wesen fremden Umwelt. Und wenn ein Thron seine unversöhnlichen Verdienste einer Schöpfung und Verteidigung dieses Kontinents zukamen, dann übernahmen nunmehr
Germanen die Verteidigung und den Schutz einer Völkerfamilie, die unter sich in der politischen Gestaltung und Zielsetzung noch zu differenzieren und auseinanderarbeiten vermochte, im Gesamtbild aber doch eine blutmäßig und kulturell seit jeher feste Einheit darstellt.
Und diesem Europa aus geht nicht nur eine Bedienung anderer Erdteile vor sich, sondern eine geistige und kulturelle Befruchtung, derer sich nur jeder bewusst wird, der gewillt ist, die Wahrheit zu suchen statt sie zu verleugnen. Es hat deshalb auch nicht England den Kontinent kultiviert,
sondern Splitter germanischen Volksstamm unseres Kontinents sind als Angelsachsen und Normannen auf diese Insel gezogen und haben hier eine Entwicklung ermöglicht, die sicher einmalig ist. Ebenso hat nicht Amerika Europa entdeckt, sondern umgekehrt. Und all das, was Amerika nicht aus Europa bezogen hat,
mag wohl einer verjudeten Mischrasse als bewunderungswürdig erscheinen. Europa aber sieht darin nur ein Zeichen der Verweilt in Kunst und kultureller Lebenshaltung, das ärgerlich jüdischen oder vernegerten Bluteinschlags. Ich musste diese Ausführungen machen, denn der Kampf, der sich in
den ersten Monaten dieses Jahres allmählich aus Urlands Bleiben nicht abzuzeichnen begann und zu dessen Führung dieses Mal in erster Linie das Deutsche Reich gerufen ist, geht ebenfalls über die Interessen unseres eigenen Volkes und Landes weit hinaus. Denn so wie einst die Griechen gegenüber den Persern nicht Griechenland und die
Römer gegenüber den Karthagern nicht Rom, Römer und Germanen gegenüber den Hunnen nicht das Abendland, deutsche Kaiser gegenüber Mongolen nicht Deutschland, spanische Helden gegenüber Afrika nicht Spanien, sondern alle Europa verteidigt haben, so kämpft Deutschland auch heute nicht für
sich selbst, sondern für unseren gesamten Kontinent. Und es ist ein glückliches Zeichen, dass diese Erkenntnis im Unterbewusstsein der meisten europäischen Völker heute so tief ist, dass sie, sei es durch offene
Stellungnahme, sei es durch den Zustrom von Freiwilligen, an diesem Kampfe teilnehmen.