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Creo que algo similar pasó ahora con el presidente Trump amenazando a la industria automotriz canadiense,
donde ahora tenemos que considerar trabajar con China porque
la industria estadounidense ya no quiere trabajar con nosotros.
Y el gran ejemplo que tenemos ahora mismo es el del aluminio.
Cualquiera que conozca la industria del aluminio sabe que Canadá ha sido, durante décadas,
uno de los grandes lugares del mundo para producir aluminio.
Cantidades enormes de energía hidroeléctrica,
el acceso a las materias primas significó que fuéramos un proveedor de aluminio fuerte, limpio y confiable
del que Estados Unidos nos compraba cantidades enormes.
Cadenas de suministro baratas, bien hechas, cercanas y amistosas con Europa,
lo que significa que cuando Estados Unidos finalmente despierte y se dé cuenta
que el hecho de que ahora estén obteniendo más de su aluminio de Baréin,
que no es precisamente la parte más segura del mundo de la que depender para cadenas de suministro esenciales,
debido a otras cosas que Estados Unidos está haciendo en parte,
van a volver a nosotros y decir, genial, recuperaremos nuestro aluminio ahora,
y nosotros diremos, ya no es su aluminio, acabamos de firmar acuerdos con los Países Bajos y todos los demás,
y esos son acuerdos de cinco, diez años que, ya sabes,
estamos encantados de empezar a construir más plantas si de verdad van a firmar acuerdos con nosotros,
pero esa incertidumbre de si van a imponernos aranceles otra vez,
significa que hemos encontrado mejores socios para eso,
y esa es una forma de sortear parte de esa coerción económica.
Por supuesto, preferiríamos mucho vender nuestro aluminio a unos pocos cientos de kilómetros
en lugar de a unos pocos miles de kilómetros al otro lado del océano,
pero ese impedimento no es lo bastante grande como para que nos quedemos de brazos cruzados y no actuemos para diversificarnos,
y creo que esas son las cosas que vamos a tener que hacer.
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Original transcript (English)
I think a similar thing happened right now with President Trump threatening the Canadian auto industry, where we're now having to look at working with China because the American industry doesn't want to work with us anymore. And the big example we get right now is on aluminum. Anyone who knows the aluminum industry knows that Canada has, for decades,
been one of the great places to make aluminum in the world. Massive amounts of hydroelectricity, access to the raw materials meant that we are a strong, clean, reliable supplier of aluminum that America, the United States, would buy massively from us. Cheap, well-made, proximal, friendly supply chains to Europe,
which means when the U.S. finally wakes up and realizes that the fact that they're getting more of their aluminum from Bahrain right now, which isn't exactly the safest part of the world to be relying on for essential supply chains because of other things the U.S. is partly doing, they're going to turn back to us and say, great, we'll take our aluminum back now,
and we'll say, not your aluminum anymore, we just signed deals with the Netherlands and everyone else, and those are five, ten-year deals that, you know, we're happy to start building more plants if you're really going to sign on deals with us, but that uncertainty of, are you going to throw tariffs on us again, means that we've found better partners for that,
and that's a way of getting around some of that economic coercion. Of course, we'd much prefer to sell our aluminum a few hundred kilometers away as opposed to a few thousand kilometers away across the ocean, but that's not a big enough impediment for us to sit back and not act to diversify, and I think those are the things that we're going to have to do.