Cómo prepararse para las tormentas del Super Niño
El pico del Super Niño es en diciembre.
Estamos en octubre, tenés tiempo, pero no tanto, y la mayoría lo va a
recordar cuando ya esté lloviendo adentro de la casa.
Salí al patio, mirá la canaleta. Si tiene hojas, tierra,
algo suelto, limpiala hoy. Lo mismo con las rejillas del piso y los
desagües. El agua no entra porque llueve mucho,
entra porque
no tiene a dónde ir. Los moles de jardín, las macetas, el
toldo, guardalo adentro. Con el viento que viene con las tormentas,
todo eso vuela. El gobierno publicó una recomendación:
armá un
bolso para setenta y dos horas. Setenta y dos horas sin agua,
sin luz, sin señal. Documentos en bolsa impermeable, tres
litros de agua por persona, linterna, radio a pilas,
cargador portátil, efectivo. Cuando se va la luz, no hay
Posnet. El bolso va al lado de la puerta, no en el
sótano. Un punto de encuentro si no pueden
comunicarse por teléfono.
Una ruta para llegar ahí. Alguien que corta la luz, alguien que
cierra el gas. Recorrerla de día, sin apuro, para no depender
del GPS en la tormenta. No es un simulacro de película
catástrofe, es una conversación de diez minutos en la
mesa.
Y el error que se repite cada vez que llueve fuerte: la calle
anegada. Parece poca agua, el auto parece que pasa.
Con treinta centímetros pierde tracción, con cincuenta
flota. No cruces. No importa si llegas tarde, no importa si
el auto es alto. El pico es en diciembre.
Son ocho semanas, suficiente para limpiar una
canaleta, armar un bolso y tener una conversación.
El agua no avisa, pero la ONU sí avisó.
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