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The Role of Consumers in Job Creation
Es asombroso cuánto puede una idea moldear a una
sociedad y sus políticas. Consideremos esta.
Si suben los impuestos a los ricos,
bajará la creación de empleo.
Esta idea es un artículo de fe para los republicanos, y rara vez es cuestionada por los
demócratas, y de hecho ha moldeado gran parte del panorama
económico.
Pero a veces las ideas de cuya verdad estamos seguros están totalmente
equivocadas. Pensemos que durante miles de años,
los humanos
creían que la Tierra era el centro del universo.
No lo es, y un astrónomo que aún creyera
que lo fuera haría
una astronomía bastante pésima.
Asimismo,
un responsable político que crea que los ricos crean empleos
y que, por tanto, no deberían
pagar impuestos formulará políticas igualmente pésimas.
He fundado o ayudado a fundar decenas de empresas
y al principio contraté a mucha gente.
Pero si no hubiera nadie que pudiera permitirse comprar lo que teníamos que
vender, todas esas empresas y todos esos empleos se
habrían evaporado. Por eso puedo decir con certeza que
los ricos no crean empleos, ni tampoco las empresas, grandes o pequeñas.
Los empleos son consecuencia de un ciclo vital, un circuito de retroalimentación
entre clientes y empresas.
Y solo los consumidores pueden poner en marcha este
círculo virtuoso de mayor demanda y
contratación. En este sentido, un consumidor común
crea más empleos que un capitalista como yo.
Por eso, cuando los empresarios se atribuyen el mérito de crear empleos, es un poco
como si las ardillas se atribuyeran el mérito de crear la evolución.
En realidad, es al revés.
Quien haya dirigido un negocio sabe que contratar a más gente
es una medida de último recurso para los capitalistas.
Es lo que hacemos si y solo si la creciente demanda de los consumidores
lo exige. Y, en este sentido, llamarnos
creadores de empleo no solo es impreciso, es falaz.
Por eso nuestras políticas actuales están tan al revés.
Cuando las mayores exenciones fiscales y las tasas impositivas más bajas benefician a los
más ricos, todo en nombre de crear empleo,
lo único que ocurre es que los ricos se hacen más ricos.
Desde mil novecientos ochenta, la proporción de ingresos del uno por ciento
de estadounidenses con mayores ingresos ha
aumentado más del triple, mientras que nuestras tasas impositivas efectivas han
bajado un cincuenta por ciento.
Si fuera cierto que menos impuestos para los ricos y más riqueza
para los adinerados generaran empleo, hoy estaríamos
inundados de empleos.
Y gracias
a ustedes.
Y, sin embargo, el desempleo y el subempleo alcanzan máximos históricos.
Otra razón por la que esta idea es tan
equivocada de raíz
es que nunca puede haber suficientes personas superricas para impulsar una gran economía.
Alguien como yo gana cientos o miles de veces más que el
estadounidense medio,
pero no compro cientos ni miles de veces más cosas.
cosas.
Mi familia tiene tres coches, no tres mil.
Compro unos pocos pares de pantalones y camisas al año, como la mayoría de los estadounidenses.
De vez en cuando, salimos a comer con amigos.
No puedo comprar suficiente de nada para compensar el hecho de que
millones de estadounidenses desempleados o subempleados no pueden comprar ningún
coche nuevo, nada de
ropa ni disfrutar de ninguna comida fuera. Tampoco puedo compensar
la caída del consumo de la gran mayoría de las familias de clase media
que apenas llegan a fin de mes, agobiadas por los crecientes
costes y atrapadas por salarios estancados o decrecientes.
Este es un dato increíble: si el estadounidense típico
La familia estadounidense aún conservara la misma proporción de ingresos que tenía en
mil novecientos setenta, ganaría, digamos, cuarenta y cinco mil dólares más al año.
Imaginen cómo sería nuestra economía si ese fuera el caso.
Han llegado privilegios significativos a personas como yo, capitalistas, por ser
percibidos como creadores de empleo en el centro del universo económico.
Y el lenguaje y las metáforas que usamos para defender las
actuales estructuras económicas y sociales son reveladores.
Hay poca distancia entre creador de empleo y el Creador.
Obviamente, este lenguaje no fue— Este lenguaje no fue elegido por
accidente. Y solo es honesto admitir que
cuando alguien como yo se
llama a sí mismo creador de empleo, no solo describimos cómo funciona la economía
funciona,
sino que, más concretamente, hacemos una reivindicación de estatus
y los privilegios que merecemos.
Hablando de privilegios especiales, la extraordinaria diferencia entre la
tasa del quince por ciento que los capitalistas pagan por participaciones en
beneficios,
dividendos y ganancias de capital,
y la tasa marginal máxima del 35 % que los estadounidenses comunes pagan por trabajar
es difícil de justificar sin un toque de
deificación.
Lo hemos tenido al revés durante los últimos treinta años.
Los ricos como yo no crean empleo.
El empleo es consecuencia de un circuito de retroalimentación ecosistémico
entre clientes y empresas.
Y cuando la clase media prospera,
las empresas crecen y contratan, y los propietarios obtienen ganancias.
Por eso, gravar a los ricos para financiar inversiones que beneficien a todos
es un trato fantástico para la clase media y los ricos.
Así que, damas y caballeros, aquí tienen una idea que vale la pena difundir.
En una economía capitalista,
los verdaderos creadores de empleo son los consumidores de clase media.
Y gravar a los ricos para hacer inversiones que hagan que la clase media
crezca y prospere
es lo más sensato que podemos hacer por la clase media, por
los pobres y por los ricos.
Gracias.
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Original transcript (English)
It is astounding how significantly one idea can shape a society and its policies. Consider this one. If taxes on the rich go up, job creation will go down. This idea is an article of faith for Republicans, and seldom challenged by
Democrats, and has indeed shaped much of the economic landscape. But sometimes the ideas that we are certain are true are dead wrong. Consider that for thousands of years, humans
believed that the Earth was the center of the universe. It's not, and an astronomer who still believed that it was would do some pretty terrible astronomy. Likewise,
a policymaker who believes that the rich are job creators and therefore should not be taxed will do equally terrible policy. I have started or helped start dozens of companies and initially hired lots of people.
But if there was no one around who could afford to buy what we had to sell, all those companies and all those jobs would have evaporated. That's why I can say with confidence that rich people don't create jobs, nor do businesses large or small. Jobs are a consequence of a circle of life like feedback
loop between customers and businesses. And only consumers can set in motion this virtuous cycle of increasing demand and hiring. In this sense, an ordinary consumer is more of a job creator than a capitalist like me.
That's why when business people take credit for creating jobs, it's a little bit like squirrels taking credit for creating evolution. It's actually the other way around. Anyone who's ever run a business knows that hiring more people is a course of last resort for capitalists.
It's what we do if and only if rising consumer demand requires it. And in this sense, calling ourselves job creators isn't just inaccurate, it's disingenuous. That's why our existing policies are so upside down. When the biggest tax exemptions and the lowest tax rates benefit the
richest, all in the name of job creation, all that happens is that the rich get richer. Since nineteen eighty, the share of income for the top one percent of Americans has more than tripled, while our effective tax rates have gone
down by fifty percent. If it was true that lower taxes for the rich and more wealth for the wealthy led to job creation, today we would be drowning in jobs. And thank
you. And yet unemployment and underemployment is at record highs. Another reason that this idea is so wrong-headed is that there can never be enough super rich people to power a great economy.
Somebody like me makes hundreds or thousands of times as much as the median American, but I don't buy hundreds or thousands of times as much stuff. My family owns three cars, not three thousand.
I buy a few pairs of pants and shirts a year like most American men. Occasionally, we go out to eat with friends. I can't buy enough of anything to make up for the fact that millions of unemployed and underemployed Americans can't buy any new cars, any
clothes, or enjoy any meals out. Nor can I make up for the falling consumption of the vast majority of middle-class families that are barely squeaking by, buried by spiraling costs and trapped by stagnant or declining wages. Here's an incredible fact, that if the typical
American family still retained the same share of income that they did in nineteen seventy, they'd earn, like, forty-five thousand dollars more a year. Imagine what our economy would be like if that were the case. Significant privileges have come to people like me, capitalists, for being perceived as job creators at the center of the economic universe.
And the language and metaphors we use to defend the current economic and social arrangements is telling. It's a small jump from job creator to the creator. This language obviously wasn't-- This language was not chosen by accident. And it's only honest to admit that
when somebody like me calls themselves a job creator, we're not just describing how the economy works, but more particularly, we're making a claim on status and privileges that we deserve.
Speaking of special privileges, the extraordinary differential between the fifteen percent tax rate that capitalists pay on carried interest, dividends, and capital gains, and the thirty-five percent top marginal rate on work that ordinary Americans
pay is kind of hard to justify without a touch of deification. We've had it backwards for the last thirty years. Rich people like me don't create jobs. Jobs are a consequence of an ecosystemic feedback loop
between customers and businesses. And when the middle class thrives, businesses grow and hire, and owners profit. That's why taxing the rich to pay for investments that benefit all is such a fantastic deal for the middle class and the rich.
So ladies and gentlemen, here's an idea worth spreading. In a capitalist economy, the true job creators are middle-class consumers. And taxing the rich to make investments that make the middle class grow and thrive
is the single shrewdest thing we can do for the middle class, for the poor, and for the rich. Thank you.