El presidente de El Salvador pide investigar a su gobierno por corrupción
Como pueden ver ustedes todos, los que estamos aquí reunidos
son parte del Ejecutivo,
del Órgano Ejecutivo, que es el que,
del cual yo estoy encargado, a excepción de una persona.
Es el fiscal general que está aquí, él no es del Ejecutivo.
Y está acá por una razón bien sencilla.
Y es porque
le quiero pedir en público
de que
investiguemos a todos los que están acá.
Para atrás y para adelante.
Yo me imagino que, pues no, no hay ningún problema, ¿no?
Hay una persona que me dijo: "Nada, es mío, ¿y tú no, no, no, no le temes a la
muerte?" Yo le dije: "No, pues claro, nadie se quiere morir".
Yo no me quiero morir, pero yo sé que me voy a morir
algún día, como todos. Si hay algo que no se puede escapar es de
la muerte.
Todos los que estamos aquí en,
pues en cien años, pues no va a haber nadie vivo.
Nadie. Ninguno de los que estamos aquí, ni-- lo má-más probable es que
nadie sabe cómo se llama el papá del abuelo de uno.
Pero
hay algo que yo sí le tengo miedo,
y es a dejar un mal legado. Y hay
presidentes, unos presos, otros
fugitivos, pero la mayoría son recordados como
ladrones.
Yo no quiero ser recordado como el ladrón.
Entonces, yo no robo,
porque no quiero ser recordado como el ladrón o el corrupto.
Pero hubo un presidente, el presidente Duarte,
que la gente decía en ese entonces:
"El presidente no es ladrón",
pero se rodeó de ladrones.
Y en algún momento representó una esperanza para, para el pueblo
salvadoreño. Pero si acaso es verdad que él no robó,
qué tonto fue,
porque él era la esperanza del pueblo.
No tocó un centavo
y manchó su legado por rodearse de ladrones.
Entonces, a mí no me va a pasar eso.
Yo no voy a ser el presidente que no robó, pero se rodeó de
ladrones. Pero que me recuerden como el presidente
que no robó y que no dejó que nadie robara.
Y al que robó lo metió a la cárcel.
Ya hay un par que ya están en la cárcel
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