Story of a Cooking Mishap
Y me llama el cocinero: «Ricitas».
«¿Qué?» «Ve por la paellera, venga, que las dos de la tarde ya
están aquí». Miro el bañador,
las chanclas, todo despeinado porque no me dio tiempo
nada ponerme
las chanclas y el bañador.
Voy a la playa, había subido la marea.
Jesús.
Había subido la marea y con una paellera.
Jesús. Y la encontré porque estaba, estaba la paellera agarrá,
entremedio entre las piedras de Chipiona, del faro.
Y cuando entro en el restaurante, me ve el cocinero con una paellera:
«A ver, trae la paellita».
Asómate, asómate, mira dónde llega el agua.
Llegaba el agua hasta el restaurante, había subido la marea.
Jesús, ¿hay que hacer, qué hacemos ahora con los dos sacos de
arroz?
Ay, llama, llama pa Sevilla, llama a Sevilla que traiga
un par...
Ay,
Jesús, y yo con el bañador, con el bañador y con la paellera.
El cocinero: «No, vea, vea, pa Sevilla».
Y me, me, y a lo último que cuando ya salió la
virgen de Regla,
estamos llorando los dos.
Me, me cobró el tío la
paellera,
me cobró a quinientos pesos la
paellera. Y ya no fui más. Me fui andando a Cuello Amarillo hasta
hoy.
Jesús.
Me mandó, me mandó--
Me mandó por la noche, había bajado más el agua y por la mañana
había
subido.
¿Pa quién estaba destinada la paellera?
A lo mejor está en el, el barco ese del petróleo.
En el Prestige.
En el Prestige.
Y ya no trabajé más en la cocina.
Ya aborrecí la cocina. Ay, ay,
ay.
Ay, pues no cobré nada, me dieron el dinero del bote.
¿Había mucho dinero en el bote?
Lo que me echaban y el dinero me, de lo que
gané, me cobraron veinte paelleras
a quinientas calas, porque viste lo que me llevé yo pa
Sevilla.
Ay, ya aborrecí la playa.
Hemos llorado los dos.
Ya está, Jesús, no es pa tanto, ¿vio?
Así yo no quiero arroz, Jesús, yo no quiero arroz ni en
China, vamos.
End of transcript · 337 words