Political Accountability and Justice in Bolivia
Las últimas horas han estado marcadas por el dolor y la
indignación,
y también por intentos de tapar lo que pasó.
Hemos visto cómo algunos medios de comunicación han
empezado a minimizar o a desviar lo sucedido con Nadia Belén.
Esto no merece la gente. La gente merece que se cuente la verdad.
Fernando Cerimedo existió, tuvo poder y
decidió en el Gobierno. Yo quiero decirles con la responsabilidad
que amerita el cargo de vicepresidente:
Fernando Cerimedo fue asesor personal del presidente Rodrigo Paz.
Eso lo saben en el Palacio, eso lo sabe el país.
Fernando Cerimedo estuvo en varias reuniones de
gobierno.
Cerimedo estuvo en las dos únicas reuniones de gabinete en las
cuales me dejaron participar como vicepresidente. Yo lo vi ahí.
Imagínense, Cerimedo participaba
más en las reuniones que el propio vicepresidente que fue electo
democráticamente.
Por denuncias también del exministro de Trabajo, Edgar Morales,
sabemos que Fernando Cerimedo incidía en la designación de gente
en los ministerios y siempre utilizaba el nombre del presidente.
Cerimedo estuvo presente también en las reuniones con los empresarios de Santa
Cruz en la feria exposición antes de la transmisión de mando.
Y ellos no me van a dejar mentir.
Además, también Fernando Cerimedo manejaba la
línea
editorial de algunos medios, daba indicaciones, bajaba línea
comunicacional, temas y operaba la comunicación del
Gobierno desde afuera y también desde adentro.
Cerimedo fue parte activa y primordial en el Ejecutivo.
Tenía una cercanía directa con el presidente y también con su familia.
Eso no lo van a poder negar.
Negar eso es mentirle al país.
Lo que pasó con Nadia Belén
exige justicia y explicaciones. Es una mujer
que, según información de la propia víctima,
podría estar embarazada.
La Fiscalía ya aprendió a Cerimedo y lo investiga por
feminicidio en grado de tentativa.
Está bien que la justicia actúe, pero la justicia penal no
basta.
El país merece saber cómo llegó Cerimedo a Bolivia, quién lo
trajo, cómo ingresó al país.
Bolivia no puede acostumbrarse a que asesores sin cargo,
sin contrato y sin control tomen decisiones de
Estado y manejen la comunicación pública.
La democracia se defiende con transparencia.
La justicia se defiende siempre diciendo la verdad.
No vamos a encubrir a nadie. Caiga quien caiga, vamos
a decir la verdad aunque les duela.
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