Fina afronta los nervios antes de exponer sus fotografías en Madrid
10 min Life & society
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Me gusta mucho cómo ha quedado la prueba para la imprenta.
Aunque quizá bajaría un poco la intensidad del fondo para dar más protagonismo a, a la transparencia del frasco. No sé si estamos a tiempo.
Fina. ¿Sí? ¿Estamos a tiempo para cambiar el fondo?
Sí, sí, sí, pero... n-no lo voy a poder tener inmediatamente.
¿Para cuándo? Pues dame un par de días como mínimo.
Sin problema. Gracias. Es que... Perdóname, es que con todo el tema de la inauguración de la exposición yo estoy que, que, que no estoy.
Ah, es, es que es hoy la inauguración. Marta, a ti no se te olvidan estas cosas, por favor.
¿Cómo se me va a olvidar? Si es importante.
Y es normal que no te lo puedes quitar de la cabeza, ¿mhm?
¿Cómo estás? Pues hecha un flan, si te digo la verdad.
Fina, tus fotos son estupendas. No lo sé. No lo sé, Marta.
Yo cada día me pregunto si tengo derecho a exponer al lado de una mujer como Bianca, con esa categoría que tiene ella.
Y es más, eh, va a aparecer seguramente uno de los mejores críticos de arte de todo el país, que va a ver mi obra, Marta. La va a ver. ¿Y qué va a pensar?
Pues que soy una principiante. Eso va a pensar, que es lo que soy.
Verás, yo no soy ningún crítico de arte, obviamente, pero sé que lo que haces es diferente.
Y la gente suele valorar eso. Marta, pero tú tampoco puedes ser objetiva.
No, no puedo ser objetiva. Me sorprende que no veas la persona en la que te has convertido. ¿No lo ves?
No, no lo sé. Porque yo sí lo veo. A pesar de, de unos principios difíciles como los que has tenido, te has convertido en toda una artista.
Lo estoy intentando, al menos. Pero me queda mucho, mucho por aprender, muchísimo.
Y me estoy dando cuenta de que no es lo mismo hacer unas fotografías bonitas que hacer verdadero arte.
Bueno, pero eso es un artista, ¿no? Alguien que duda, alguien que aprende constantemente, que indaga, que experimenta.
Y para empezar, vas a exponer en una de las galerías más importantes de Madrid.
Eres una mujer admirable. Marta. Y yo lamento no haberme dado cuenta de lo que necesitabas al llegar.
Hubiese podido hacer algo distinto. No, no, no. Eso ni lo digas, por favor, ¿eh?
Sé que estaba ansiosa por recuperar lo que teníamos y que me sentí perdida con tanto cambio.
Marta, por favor, no te sientas culpable.
¿Tú sabes todo lo que me estás ayudando ahora mismo con tus palabras?
Si te digo lo que vales no es solo por ayudarte. Lo creo de verdad.
Marta, a mí me gustaría que vinieras a la inauguración.
Quiero que lo sepas. ¿Vendrás? Lo, lo intentaré. Es que tengo algunas gestiones pendientes.
La que debería estar yéndose eres tú, porque hay un largo camino hasta Madrid y imagino que tendrás cosas que preparar allí.
Sí, sí, sí. Es verdad. ¿Tienes a alguien que te acerque? Podemos hablar con algún conductor que te baje a Madrid.
No, no, no, no te preocupes, sí. Francesco, el marchante de Bianca, ha mandado un coche a recogerme.
Bien. No creo que tarde. Pues vete. Sí, me voy.
Y toda la suerte del mundo. Aunque no la necesites.
Me marcho.
Ay, vení. Te quiero decir una cosa de las contraventanas.
Cuando haya mucha luz, mucho sol, entornalas, pero ahora la tenés que abrir.
Es por la luz de los cuadros. Ay, mi chiquitina. Hola.
¿Cómo estás? Perdona, ¿eh? Que, que llego tarde, pero es que tenía trabajo pendiente.
No, está todo bien. Mirá. A ver. Quedó todo divino. Yo estoy agotada, pero muy contenta.
Madre mía, Bianca. ¿Qué? Está perfecto, perfecto.
Cómo se nota que tienes experiencia. Mira.
Bueno, dime en qué te puede ayudar. ¿Qué falta?
Nada, nada. Disfrutá, quedate tranquila.
Ya ahora voy a dar unos últimos retoques, pero quiero que disfrutes. La pesadita del tiqui-tiqui y los detallitos soy yo.
Ay, no, perdona, yo no me quería poner pesada, pero es que tengo aquí como un, un nudo en el estómago que no sabes, como una pelota.
¿Pero por qué? Mira, la distribución está perfecta, la luz la-- ya están arreglando los chicos.
Mhm. El catálogo también, está todo bien.
¿Qué- Ay, no. ¿Qué no te gusta? Nada, me gusta todo. Está todo bien.
Ah, ah. De verdad, está todo bien. Bueno.
No sé, Bianca. La verdad es que me pone nerviosa la acogida que puedan tener mis fotografías.
¿Las van a entender? Obvio que la van a entender. Mira lo que son, son espectaculares.
Sí, no sé. Es como que yo estaba muy convencida de la selección que hice.
Bueno, ya lo sabes tú, que lo defendí bien.
Pero ahora, cuando se están a punto de enseñar al público, eh, mmm...
¿Qué? Bueno, es que me vas a matar. A ver, ¿qué pasa?
Pues que estoy pensando que tenías razón.
¿En qué? Y que te tendría que haber hecho caso y haber escogido unas fotos más, mmm, más conservadoras.
Ay, no, no. Fina Valero, basta. El miedo no te puede venir a visitar justo ahora.
Defendiste una visión, mantenela. Firme.
Confiá. Lo sé, pero es mi visión. Está claro.
Pero es la visión de una persona que no tiene experiencia, Bianca.
Confiá en la persona que sí tiene experiencia, porque vos me convenciste a mí.
Están divinas las fotos, pero ya está. Creo que lo mejor es, mirá, voy a ver unas cositas de la otra sala, voy a buscar mi bolso, nos vamos a tomar un poco el aire.
¿Querés que comamos algo, picamos algo acá enfrente?
Bianca, un momento. ¿Tú no tienes miedo?
A ver. Quiero decir, ¿a ti no te preocupa cómo pueda recibir el público español tu arte?
Sí, algo. Pero yo estoy ya muy segura de mi trabajo.
Son muchos años, es una carrera, ¿viste?
Pero es normal que te sientas así. Pero al inicio, al inicio te sentías como, como me siento yo ahora.
Sí. Mirá, yo me acuerdo mi primera exposición era una, una exposición colectiva, muchos artistas emergentes, todos rejovencitos, ¿viste?
Y exponíamos todos juntos. Y yo exponía un cuadro nada más.
Bueno, pues al menos este cuadro quedaba camufladito entre los demás.
No, peor, peor. Estaba histérica. Me, me, me acuerdo que me compré una botella de Malbec, me la tomé entera- Me puse al lado del cuadro, el único cuadro mío, y me puse a escuchar a ver qué decían.
Ay. Y fue peor, porque decían cada barbaridad, cada burrada...
Es que me lo quiero ni acordar. Pero a esa exposición vino otra y vino otra. Y bueno, la verdad es que, fíjate ahora.
Disfruto de esto, este momento, el evento.
Ya. Pero yo solo de pensar que habrá gente que se ponga delante de mis fotografías y que van a poder criticarlas y opinar, a mí...
Bah, es normal, es normal, taquita, es normal.
Pero cuando tu carrera se afiance y vayas avanzando en todo, todo esto se va a disipar y va a ser nada. ¿Mmm?
Además que esta exposición es un puntapié inicial maravilloso para vos, Fina.
Y gracias a ti. Bueno. ¿Mmm? ¿Quién viene hoy? ¿Un crítico de arte?
No, ¿quién? Un señor muy especializado. Vicente.
Vicente Sastre. Sastre. Viene hoy a la inauguración.
Pues estupendo. No pongas esa cara de conejo asustado en la ruta.
Ensayá una sonrisa divina, a ver. No. Sí. A ver, un poquitín así.
Bianca, por favor. Tic para arriba, tic. ¡No, hay que practicar!
Ay, Bianca. Vamos a tomar un vino, da.
No sé si voy a ir, Andrés. ¿Es por Bianca?
Quizá sea infantil por mi parte, pero verlas a las dos juntas allí celebrando el gran éxito de Bianca...
Creo que me haría más daño que otra cosa.
Ese hombre solo busca dinero. Y eso es lo que yo le he ofrecido.
¿Pero le parece inteligente semejante escalada?
Bueno, Gabriel le ha dado dinero por un servicio y yo le voy a ofrecer dinero por una información.
No debería haber aceptado este encargo. Estoy arriesgando mi carrera, Claudia.
Que no, Fina. Además, si no lo hubieras cogido, hubieras estado toda la vida pensando: «¿Qué hubiera pasado si lo hubiera cogido?».
Quien no arriesga no gana. Ya. No tiene alma.
Igual está hablando de la foto de Fina. Le falta coherencia conceptual.
Ay, madre. Delagustín dijo algo que igual pudo afectar a Valentina.
Eh, ¿en qué sentido? El de siempre. Estamos hablando otra vez de Begoña.
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