Critique of Racism in Football
A veces la caída de algunos implica felicidad para otros
pocos, otros pocos millones y de todas partes del mundo.
Y nuestros oídos escucharon a un mundo rencoroso festejando más que
Argentina pierda que a la inmaculada España campeona.
Y ahora somos los racistas, el único puto país que le abre
las puertas de su territorio y de todos los derechos que hay en él
a cualquier persona que quiera venir.
Y vas a escuchar que pobladores de la nación
más racista del mundo te acusan de serlo.
El mundo dice que ahora somos malos perdedores
y ¿ellos fueron buenos al ganar?
Porque me imagino que no nos cargaron, me imagino que
nunca hablaron antes de tiempo.
Y ahora somos el cáncer del fútbol,
el país que dio a los cuantos tres de los mejores cinco de la historia
y uno de los cuantos cuatro, cinco
países que aún en cada plaza tiene chicos jugando a la pelota.
Mágicamente llega esto después de ser campeón de todo porque
en 2018 nadie se quejaba de nosotros.
El problema no es quiénes somos,
es lo que ganamos siendo quienes somos.
El mundo no espera, ni tolera, ni premia que
alguien tan bajo y vulgar como el sudamericano logre salir campeón
siendo fiel al estilo sudamericano.
Sí, se quejaron hasta de que les dimos la espalda.
El problema fue que no nos querían ver perdiendo,
nos querían ver en el suelo, sangrando, humillados,
pidiendo bajos. y cada ocasión que no les demos eso,
intentarán desvalorizar nuestros logros.
Estos ocho años se basaron en,
si no les vas a poder ganar,
asegurate de sacarle el valor a quien lo haga.
Detrás de su cuentito de nos dieron la espalda,
había una hinchada a la que darle en la cara.
Falta de respeto era no mirar aplaudiendo y pidiendo perdón
al que pagó 10.000 dólares una entrada para un partido.
Somos tan racistas que agarramos a una señora mayor y
le damos los mejores días de su vida, aunque sean los últimos.
Tan racistas que si nos cruzamos a un hombre o niño de otro país,
lo festejamos y lo hacemos parte de un momento festivo
para todos.
Mirá lo dado vuelta y politizado que está el mundo,
que es más vulgar y shockeante una bandera diciendo que las Malvinas son argentinas
que un inglés riendo y festejando que su padre mató a un padre argentino
en la guerra.
En este país,
todos gritamos los mismos goles, desde el primer al último sujeto de cada provincia,
del preso al policía, del rico al pobre.
¿Cuántos países pueden decir eso?
Racismo en la nación que logró liberar a los países dominados por ustedes.
Y recuerden que esto no es un ataque,
es una defensa a un masivo ataque que nunca jamás debió existir.
E aí, galera? Beleza?
No vídeo de hoje eu vou mostrar para vocês...
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