Humanitarian Crisis and Migration in Ceuta
¿Cómo de jodido tienes que estar para llevar un mes prefiriendo
vivir en una playa entre basura, llevando seis o siete
días casi sin comer, sin beber, sin ropa de abrigo, con gente enferma sin
ser atendida, viendo cómo cada día y cada noche estás
siendo perseguido o
golpeado por la policía y el ejército, grabado por cámaras de medios de
comunicación que quieren rascar algo de tu situación, insultado
por personas que te odian y aún con todo te quedas? Estás.
Intentas aguantar lo que venga antes que volver a tu país.
De verdad, ¿podemos pararnos a pensar un momento en
esas
personas, en esta situación? ¿Podemos salir del discursito de que esta
es gente
que viene aquí a cobrar pajitas o que viene de fiesta o no sé qué basura que
dice
la ultraderecha? Es que piénsalo solo un segundo.
Esto no pasaría si esas personas fuesen blancas.
Esto no ha pasado cuando hemos acogido a trescientos cincuenta mil
ucranianos. Si no pasa con trescientos cincuenta mil,
pero pasa con
diez mil personas, es porque no es un problema de gestión, es
puro racismo. Y estas personas están aguantando no por
el gobierno,
sino por los vecinos y vecinas de Ceuta, que les ayudan, y por
organizaciones como Border Resistance, No Name Kitchen o Caminando
Fronteras, que les dan agua, comida, mantas y ropa.
Y a quien ayuda, ¿qué le hacen? Pues lo mismo que a los migrantes.
Palos y dos voluntarias de No Name Kitchen detenidas.
Que, por cierto, esto de responder con violencia policial
ante una
crisis humanitaria contra la gente migrante y quien les ayuda es una maldita
vergüenza, al más puro estilo de la ICE de Trump.
Sobre todo porque el gobierno lleva semanas sin ocuparse de Ceuta.
Eso es lo que ha creado la crisis humanitaria, esa inacción.
Han puesto en riesgo a miles de personas, a niñas, a mujeres en grave riesgo de
violencia sexual o trata. Y con eso le han dejado el camino abierto
a una derecha
que no para de decir que esto es una invasión.
Y ahora que el problema ha crecido, ponen a la policía a pegar palos.
¿Para qué?
¿Para mostrar mano dura? Y que al final esto es así porque pasa lo
que pasa.
Que es muy evidente que la derecha quiere alimentar el odio racista, que el
gobierno quiere que pase el tema cuanto antes, pero en ningún caso
nadie está dispuesto a ir a la raíz del problema, que es que
Europa y España pagamos mucho dinero a países como Marruecos para
que hagan el trabajo sucio en nuestras fronteras,
para poder decir con toda nuestra
hipocresía que en Europa se respetan los derechos humanos y que somos un jardín de
paz en un mundo violento. Que les hemos entregado el poder a esos
países como Marruecos, que están muy lejos de respetar los
derechos
humanos, con una política migratoria que no trata a
las personas como
personas y que no le importa que mueran en el Mediterráneo miles o en
Marruecos con tal de que no vengan a Europa.
Y sí, es verdad, todo es siempre muy complejo,
pero a veces hay que
volver al principio, a lo básico. Esto no puede ir solo de
ver quién tiene más razón o quién hace el análisis más complejo, porque mientras
hablamos de números, de estadísticas, de geopolítica, de geoestrategia, de
recursos económicos, hay miles de personas a las que
estamos maltratando y poniendo en grave peligro en las playas de Ceuta.
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