Details of Bosque Esmeralda Massacre
Tres días después de la masacre en Bosque Esmeralda, hay una versión
oficial de lo sucedido en el penthouse uno de la torre cuatro
en el fraccionamiento Grand View.
A las cinco veintitrés de la tarde, Diego Sebastián y Gerardo llegaron al
fraccionamiento a bordo de un auto gris.
El acceso lo autorizó Ana Paula, esposa de Jonathan Meléndez.
Lo hizo a distancia porque no se encontraba en el departamento.
Segundos después, se ve a Diego Sebastián en el
elevador. Llevaba en la mochila lo que un día antes
Gerardo le compró: desarmadores, cinchos, guantes
negros de tatuajes y cubrebocas, además del
arma con silenciador. El presunto homicida llegó al
penthouse. En el lugar solo se encontraba Aleida y
dos perros de la familia. Dieciocho minutos después, Ana
Paula llegó al departamento con los dos niños, Sofía, de tres
años y el mayor de seis. Minutos después, contactó
a un amigo de Jonathan para avisarle que Diego ya tenía
rato esperándolo. En ese momento, Jonathan le
llama a quien sería el autor material del multihomicidio.
Según la declaración del testigo, el músico le dijo que estaba
jugando pádel, pero Diego Sebastián le contestó que lo
esperaba. A las siete veintiocho de la tarde,
Jonathan llegó
al fraccionamiento acompañado por su amigo.
Bajó del vehículo y le pidió que lo esperara, que si no
contestaba, buscara ayuda. El testigo comentó a la
fiscalía que el tecladista se escuchaba con miedo.
Al no tener comunicación con Jonathan, decidió pedir ayuda a la
seguridad del edificio y subir a ver qué pasaba.
Diego Sebastián y Gerardo dejaron el edificio solo trece
minutos después de asesinar a la familia.
Amenazaron a los vigilantes para escapar sin ser revisados.
En su declaración, el presunto responsable de la masacre dijo
que tiró
el arma homicida a una barranca. Después, fue a
Avenida Mixcoac en busca de tacos.
Hoy, dos hijos del chofer también fueron
detenidos.
Intentaron evitar la captura de su padre.
Aseguran que es inocente.
Y mientras los dos detenidos por el multihomicidio llegaban a
Barrientos,
la familia y amigos de las víctimas los sepultaban.
En dos carrozas, los cuerpos de Jonathan, Ana Paula y la
pequeña Sofía salieron de una funeraria en Tlalnepantla
hacia el cementerio Los Cipreses, en Naucalpan.
En San Martín Cuautlalpan, su pueblo despidió a Aleida
Romero Victorio, la trabajadora de veintiún años que fue
asesinada en el departamento de Jonathan y Ana Paula.
Primero, con una misa de cuerpo presente en la
parroquia.
Después, un cortejo fúnebre por las cuadras de su
casa con el
féretro al hombro.
El auto en el que estos hombres entraron al edificio tenía placas
sobrepuestas y fue ubicado en el fraccionamiento de Tecámac,
eh, que le comentaba ayer, justo ahí en el Estado de México.
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