Barcelona's Match Performance Analysis
Este es Lamine con cero cinco en el marcador a
favor del Barsa.
Porque no todo fue alegría en Elche.
Lo que para el Barcelona fue un paseo, para él fue una
penitencia en pleno agosto.
Poco a poco se fue dando cuenta.
O mejor dicho, se fueron dando cuenta.
En el penalti a favor del Barsa, Lamine le pregunta a Raphinha
que quién lo tira.
Un gesto le vale para saber que no será él y se retira
cabizbajo.
Y pese a la celebración con el brasileño, así permanecerá a lo
largo de todo el partido,
mirando al suelo
tras cada ocasión perdida.
En cada jugada parada,
mirando el marcador constantemente, como si quisiera que el tiempo
pasara más deprisa.
Esta es la pausa de hidratación de la primera parte.
Lamine llega solo cuando todo el equipo está recibiendo
indicaciones y se mantiene al margen.
En el dos a cero, Raphinha, consciente de la situación, no le
surte.
Pero todo sigue igual.
Hasta que llega el cambio
y esta es su reacción.
Flick se acerca,
pero Lamine es ajeno a todo.
También a cada gol que marca el Barsa.
Así vive el cero a tres.
El cero a cuatro.
Y el cero a cinco.
Imperturbable.
Y así se mantiene hasta que llega el pitido final, momento en el que se
marcha solo a los vestuarios cuando todo el equipo celebra unido sobre el
campo.
Una fiesta del Barcelona en la que no todos
disfrutaron.
Es muy transparente, ¿verdad? Lamine cuando no está a gusto se le nota,
se le nota
muchísimo.
Hacer, hacer una suposición de qué le pasa,
pues eeeh,
probablemente sería una pequeña locura porque cualquiera sabe, ¿no?
Pero que le pasa algo claramente lo dicen las imágenes.
No, no estamos hablando de un día normal, estamos hablando del primer partido
después de ser campeón del mundo con tu equipo y ganando, ah, cero cinco.
Quiero decir, había razones más que suficientes para
tener un lenguaje corporal
un poco más, ah, de felicidad, ¿no?
Si este lenguaje corporal es tan evidente que no es de felicidad, pues algo debe
pasar.
Fíjate que me quedo también con lo de Raphinha, cómo le anima como capitán,
porque
él sabe que tiene que animar a Lamine.
Raphinha tiene más información.
Hizo un partido muy malo, evidentemente no se fue prácticamente de
nadie y él solo
lo sabe, pero es evidente que algo más allá de eso
le pasa.
Yo creo que intentando no volvernos demasiado locos,
para mí no hay mucho más allá
de que él no se siente todavía super en el campo.
En las acciones, sobre todo desborde, explosivas, él no tiene-- siente que no
tiene un buen rendimiento y eso obviamente le repercute en su gestualidad, porque
lo que dices tú, la transparencia es total, ¿no?
Sí, sí.
Que no está disfrutando en el, en el campo es evidente,
que ayer no disfrutó en el
campo es evidente. Lo estamos comentando ahora.
Para mí es absolutamente normal en chicos que si analizas muchos chicos que han
sido superestrellas a edades de diecisiete y dieciocho años, siempre viene a veces
un pequeño bajón físico, anímico o lo que sea de rendimiento.
Es normal, ¿no?
Pero con el talento que tiene este chaval físico, porque en lo condicional también
es una, es una bestia, no solo lo técnico en la visión del juego.
Así que, bueno, será cuestión de tiempo que vuelva a su
rendimiento.
Tiene a Raphinha, que obviamente era padrino y que ejerce
como capitán en esos
momentos que está cerca, pero es que además se ha llegado un Rodri
que ya hacía
también un poco esa labor con los más jóvenes en la selección española.
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