Brazil's Upcoming Election and Leftist Politics
El próximo 4 de octubre, más de ciento cincuenta y ocho millones de
brasileñas y brasileños están llamados a las urnas.
La contienda llega cerrada. La encuesta más reciente otorga a Lula 40
% frente a 36 % de Flavio Bolsonaro y un
empate técnico en una eventual segunda vuelta.
Además, ello ocurre después de que la derecha y la
centro derecha ganaran la
presidencia en Chile, Bolivia y Colombia.
No falta quienes se apresuran a decretar el fin del ciclo progresista en
América Latina. Por ello, en Brasil no se juega solamente un cuarto
mandato
de Lula, se juega la posibilidad de demostrar,
como lo ha hecho México, que la
izquierda sigue siendo capaz de gobernar sociedades modernas, diversas
y complejas, y de convocar a las mayorías.
Durante décadas, bastó con representar a los de abajo
frente a los
privilegios de unos cuantos. Hoy, una trabajadora aspira a un mejor salario
y a
servicios públicos dignos, pero también a calles seguras,
precios estables
y oportunidades para su familia. Una izquierda de mayorías tiene
que responder a todas esas aspiraciones a la vez.
Con todo, hoy el horizonte de la izquierda moderna
es todavía más ambicioso.
No basta con redistribuir la riqueza, hay que ampliar las oportunidades
para crearla. Bienestar y dinamismo económico no se
excluyen.
Oponer la justicia social al crecimiento es un falso dilema.
Crecer permite distribuir mejor y distribuir permite que más
personas puedan prosperar. Por último, está en juego la batalla cultural.
La derecha ha querido apropiarse de la palabra libertad, pero no es libre quien
no puede pagar sus medicinas, quien abandona la escuela por falta de
recursos o
quien vive en un barrio sometido por el crimen.
Sin condiciones materiales, la libertad se vuelve privilegio de pocos.
La izquierda amplía la libertad real de las personas y lo hace
defendiendo los derechos de los grupos históricamente
discriminados, sin despreciar a quienes piensan distinto.
Mientras persistan la pobreza, la exclusión y los privilegios que niegan
la
dignidad, la izquierda seguirá siendo la única ruta
para construir un
mundo más justo, más libre y más igualitario.
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