Cooking and Humor with a Twist
Ayudar, perdón, que me trago que parezco, digo perro, digo gato.
El gallo Claudio, un poquito de agua. No mucho, ¿eh?
Justo un poquito de agua. Vamos a dejar,
bueno, pues que esta agua se reduzca.
Vamos a dejar que se forme en el fondo un jugo delicioso y en un segundo
os presento mi muslamen de pollo putero. Joder.
Me encanta lo del puterismo. Me encanta lo de los muslámenes y todos
estos
tinglaos. Me acuerdo cuando era crío, que cuando mi padre nos llevaba a ver a,
ver
a mi hermano en coche, íbamos en el coche superchiquititos, ¿eh?
Y pasábamos delante de los puteches y veías la luz roja y como con una ilusión
del
copón, porque sabías que dentro había vicio y
había fornicio.
Y era maravilloso mirarte a tu padre con cara como de: «Joder, hay un lupanar», y
tal, como: «Qué guay, a ver si algún día puedo entrar», y tal.
Claro, con ocho años, con una ilusión del copón.
Las luces rojas siempre me han gustado.
Viva Rusia.
Meterla aquí a la cámara, ¿eh?
¿Ya veis el jugo? El agua, el pimiento suelta el jugo.
En un segundo esto se evapora y nos comemos un muslamen de pollo putero del
copón,
joder. Vivan las putas, que son unas campeonas, joder.
Se ganan la vida como pueden, coño.
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