Analysis of Global Protests for Palestine
"Cierren plazas, rodeen edificios de gobierno,
bloqueen las entradas de
empresas cómplices". No, no es un plan revolucionario para tomar el
poder.
Es el manual de las marchas por Palestina del 10 de octubre pasado.
El sábado, miles de personas salieron a protestar
contra Israel en decenas
de países en diferentes puntos del mundo.
Todas el mismo día, con los mismos lemas y los mismos
carteles.
Una espontaneidad como mínimo sospechosa.
Una investigación de Fox News encontró el detrás de escena.
Un kit completo con carteles listos en siete idiomas, obviamente con el español
incluido, con consignas aprobadas e instrucciones
detalladas de
acción. Solo había que imprimir y repartir.
La campaña presentó la fecha como el aniversario del genocidio en Gaza,
contado obviamente desde el 7 de octubre.
Un aniversario raro porque no incluyó a las víctimas israelíes, ni siquiera
se tocó el tema de los secuestrados. Ahora, ¿quién estuvo detrás?
Fox News reveló que el responsable es la Alianza Global por
Palestina, una coalición con sede en Londres y un
comité
directivo con un elenco de ilustres.
Jeremy Corbyn, exlíder del laborismo británico suspendido
por minimizar el
antisemitismo en su partido, un exministro griego que siempre declaró
contra
Israel, el activista palestino Mustafá Barghouti y
en la Secretaría General,
Anas Altikriti, cuya fundación es señalada por el
expremier David Cameron como una fachada de la Hermandad Musulmana,
el movimiento del que, oh casualidad, nació Hamás.
Cuando se trata de hablar de dinero, la Alianza prefiere evitarlo.
Lo que sí se sabe es que uno de sus socios es Code Pink.
Sí, esas activistas de rosa que cantaban: Ceasefire now.
Ceasefire now.
Ceasefire.
Mientras los rehenes israelíes pasaban hambre en Gaza.
Code Pink recibió más de un millón de dólares de un empresario radicado en
Shanghái bajo la lupa del Congreso de Estados Unidos.
En América Latina, la ola llegó con menos fuerza.
Miles en Santiago de Chile, cientos en Ciudad de México y Lima.
En Buenos Aires y Montevideo no esperaron al sábado y marcharon el 8 de
octubre, un día después del sensible aniversario de
la
masacre.
Y hubo también quienes se ahorraron los eufemismos.
El propio 7 de octubre en Ámsterdam, frente al monumento a las
víctimas de la Segunda Guerra Mundial, un cartel decía: "Apoyamos a
Hamás". Otro: "Viva el 7 de octubre".
Allí ya nadie fingió que se trataba de paz.
De hecho, la alcaldesa dijo que no era delito.
La próxima vez que una marcha contra Israel parezca espontánea,
no miren solo las
banderas. Pregúntense quién escribió los carteles y
sobre todo,
quién los pagó. Así de simple con Mariano.
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