Intense Football Match Commentary
Cortado por una falta de Baena y allá que va también.
¡Eh, amarilla, eh!
Y planta el dedito en su espalda y en su brazo.
Lo tenés que escuchar. Lo tenés que escuchar.
Al final, la tarjeta es para él.
Cagón, hijo de-
Y el Cholo se autocensura. Como cuando Baena y Arda se cambian los
papeles y él arranca, pero frena la protesta.
De nuevo, mismos protagonistas y el banquillo del
Madrid sale en tromba.
Así que Diego se chiva al linier y al ver que con Mou solo queda en un aviso,
dice:
No tiene vergüenza, muchacho.
Ahora es Simeone el que salta a la frontera de los banquillos. Y José.
Soberbio duelo.
El otro, sobre el campo, está siendo entre Juliano y Hausen,
cuyo punto álgido llega con este penalti,
que significa el final del partido para Din y también para las
esperanzas del Madrid.
Han olido la sangre y van a degüello.
Con viento a favor, duda un segundo, pero decide que entre
Julián. Le da todo su cariño, justo al contrario que buena
parte de la afición,
a quien Juliano pide que aplauda.
En una pugna con Konaté, se gana los primeros aplausos en mucho
tiempo.
En tardes así, la comunión debe ser total.
A pesar de los olés, no terminan de rematar la faena y
Simeone
empieza a ponerse nervioso.
Tanto que se tiene que pedir calma a sí mismo,
al igual que el linier también se lo pide.
Y él hace esto como: «Perdón, me portaré bien».
No lo hará, porque se para el juego y quiere que entre
Hülmmann.
El delegado Pedro Pablo no es tan rápido para activar el cambio
y desata su furia.
Por eso a la siguiente pausa corre para que no vuelva a pasar lo mismo.
Problema: marca Rüdiger.
Se le pone la lengua mala
y le dedica, vaya usted a saber a quién, un delicado:
«¡Muertos, hijos de...!».
Como tantas veces, necesita a todo el mundo enchufado.
Y cuando ve que el banquillo rival está de pie, exige al suyo hacer lo mismo.
Y Canjin: «Pues vamos pa' allá».
Casi mimetizados, Cholito y Cholo firman el mismo gesto,
justo cuando saben que el derbi se queda en casa.
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