Mauro Silva's Impact on Deportivo La Coruña
Me acuerdo de llegar a España,
en una de las primeras ruedas de prensa,
un periodista me pregunta,
¿estás acostumbrado a perder?
Yo digo, pues no, y me dijo,
pues es mejor que te vayas acostumbrando,
porque aquí en India Deportivo vas a perder mucho.
Ese tono realista,
y con algo de pesimismo con
el que todo gallego envuelve sus consejos.
Uno de los mediocentros con mayor proyección del fútbol mundial,
aterrizaba en Coruña en el verano de 1992
junto a Bebeto.
Fichaje curioso para un recién ascendido.
Yo me acuerdo que de un partido
en el estadio del Pacaembu contra el Corinthians,
yo firmé el contrato en una camilla
de masaje en el vestuario, algo muy curioso.
Del Deportivo, siendo honesto, no me sonaba mucho al equipo.
Del desconocimiento absoluto,
a ser uno de los eslabones que unió
las dos épocas más gloriosas del Deportivo,
la de Arsenio y la de Irureta.
Imprescindible para ambos,
Mauro se convirtió en el segundo jugador
con más partidos y minutos en la historia del club,
solo por detrás de Fran.
Recuerdo a Arsenio siempre con mucho cariño,
una persona entrañable.
Siempre que voy a la Coruña intento verle,
darle un abrazo, porque
es una persona que fue muy importante en mi vida deportiva.
A Raúl me gustaba mucho porque
tenía las ideas muy claras y
nosotros salimos a campo cada uno sabiendo exactamente
lo que él esperaba de él,
eso es muy importante.
En sus 13 años como deportivista,
experimentó ser parte del equipo Revelación,
del equipo más admirado.
Eso sí, el primer sorprendido fue él.
Nadie podía esperar que un equipo como el Deportivo conquistara seis títulos,
que jugara cinco ediciones de la Liga de Campeones,
sobre todo para Europa, porque la gente decía,
¿de dónde viene este equipo?,
¿cómo es capaz de jugar también?,
¿de dónde salen esos jugadores?
Es que teníamos un equipo muy bueno.
Anclado como medio centro defensivo,
tanto su fútbol como el del Deportivo sufrió una evolución.
No solo se encargaba de cortar y destruir,
sus condiciones técnicas y rigor táctico fueron
los pilares de un irreverente estilo de juego.
Nosotros éramos capaces de jugar un fútbol
para competir con el Madrid y con el Barcelona.
¿Qué hace la diferencia?
Que tú tengas el balón y que lo pueda morir rápido.
Y hacer a este equipo sufrir,
porque nosotros éramos quienes teníamos el balón.
Todas sus condiciones no pasaron desapercibidas para los grandes clubes,
pero tras una grave lesión,
la figura del Endoiro se cruzó
en un posible futuro lejos de Riazor.
Me acuerdo después del Mundial,
cuando me lesionó la rodilla.
Vuelvo a entrenar y
me empieza a molestar el tobillo derecho.
¡Qué mala suerte!
La lesión es grave y existe la posibilidad
de que Mauro no recupere y no vuelva a jugar al fútbol.
El Endoiro me llama en este momento,
yo creo que tenía un año y medio,
dos años más de contrato,
y me ofrece la renovación por Mauro.
cuatro años.
Ese detalle del presidente,
las demostraciones de cariño del público,
ganando títulos, jugando la Liga de Campeones.
Cambiar todo esto por un poco más de dinero
me parecía, no me parecía del todo y
por eso no me fui.
Cuando llegó una oferta importante,
por ejemplo, como fue la de Real Madrid
en la temporada 2000,
estaba muy a gusto y por eso me he quedado.
Yo no me arrepiento para nada,
todo lo contrario.
No se podría entender la historia del club sin Mauro Silva,
ni la de Mauro sin la ciudad de A Coruña.
Por tantos años de cariño,
por tanto afecto, por tantas demostraciones conmigo,
me siento un coruñés más, un deportivista más
en esos tres años que he vivido en La Coruña.
Quizás por eso,
aquel pesimismo gallego duró hasta que llegó Mauro Silva al Deportivo.
Yo creí que me encontré este periodista otra vez,
contra Real Madrid y el Centenario Azul y digo,
mira, pues ya me acostumbré a ganar un poco.
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