Religious Reflection and Prayer
Damos al Señor. Queridos hermanos, un día todos los que estamos aquí también
vamos a morir y
a veces el tiempo que hemos utilizado, a veces en, en cosas, pues no
tiene tanto sentido como el tiempo que utilizamos en Dios.
En ese tiempo que damos de calidad a Dios, a nuestros hermanos, al
esposo o la esposa, a los hijos, a la familia.
Ese tiempo es el mejor gastado. Queridos hermanos, por eso dice el
Señor lo que es de César, a César, lo que es de Dios, de Dios.
Que Dios le demos ese tiempo, ese espacio y que esté
siempre presente en cada momento de nuestra vida.
Que Dios nos acompañe, que Dios nos ayude a lo largo de esta
semana y que bendiga
todas nuestras actividades. Que así sea, queridos hermanos, nos ponemos de pie y
vamos a hacer todos juntos nuestra profesión de fe en el número siete en
la hojita tenemos el credo. Vamos a decirle todos: creo en Dios...
Oremos al Señor nuestro Dios, de quien procede toda autoridad.
Digamos: escucha, Señor, nuestra oración.
Escucha, Señor, nuestra oración.
Por la Iglesia, comunidad y creyentes en Cristo,
para que procurando su
libertad e independencia de todo poder político y económico, sea signo de
la justa libertad que Dios quiere para todos. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, nuestra oración.
Por los gobernantes de todas las naciones, para que promoviendo una auténtica
libertad religiosa, respeten la misión de la Iglesia de
anunciar el
Evangelio. Roguemos al Señor.
Escucha, Señor, nuestra oración.
Por las necesidades de todos los hombres, para que el Señor las
remedie con su misericordia. Roguemos al Señor.
¡Padre, padre, ya me enamoré!
¡Padre, padre,
padre, ya me gusta otra
persona, padre!
¡Padre, padre, padre!
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