Mourinho's Evolution as a Coach
Maldita sea.
Totalmente.
¿Qué ha pasado en estos, en estos trece años desde que se marchó
hasta ahora?
¿Qué, qué, qué Mourinho? ¿En qué ha cambiado José Mourinho?
En tanto.
Como persona, como entrenador-
Ha cambiado tanto.
¿No?
Sí, sí.
Sí, sí.
¿Qué, qué es, qué es, qué es el Mourinho? ¿Cómo es el Mourinho de ahora?
Yo diría que lo mismo...
ADN, obviamente. No puedo,
no puedo esconder o intentar ser lo que no soy.
Mmm.
Mucho más, eh...
madurez. Menos, menos emocional,
más controlado. Como siempre, desde siempre,
aprendiendo con,
con errores.
Mmm.
Pero nunca con este feeling de que me arrepiento
de esto o de esto.
Ya.
Porque yo pienso que en la vida, el arrepentir de
algo que ha pasado no te ayuda a nada.
Aprender con, con las experiencias, sí.
Y este,
este labor de, de ser entrenador, yo pienso que es una cosa que
cuanto más experiencias tenemos, cuanto más
déjà vu las cosas-
Sí
...te parecen, mmm, más
calidad tienes. Después...
Se-sería vemos un Mourinho más aburrido.
Yo no diría más aburrido. Yo no diría más aburrido.
Yo creo que...
Creo que al final
el ADN gana siempre.
Sí.
Al final gana siempre.
Pero yo diría que más aburrido no,
no del todo.
Y ahora con el maquillaje, se tapaba usted el, el golpe-
Sí.
El morado que tenía en el ojo.
Hay gente que pensaba que había sido entre Valverde y Chamení una pelea y usted
estaba en medio.
No,
no ha sido. Ha sido...
El pobre Lacosta, un niño del, del Castilla.
Sí.
Que me ha tirado un balonazo. Yo estaba con, yo estaba con
gafas.
Pues.
Y me ha tocado, me ha tocado mal.
Por suerte.
Pero no, no es por eso que no ha sido convocado el
último partido.
No ha sido por eso, ¿no?
No, no ha sido por eso.
Le decía la, la broma, haciendo broma de Chamení y Valverde.
Usted sabe que hubo un conflicto en el vestuario.
¿Qué vestuario se ha encontrado?
Me he encontrado un vestuario
con muchas ganas
de ganar como producto final de un trabajo.
Me he encontrado un vestuario abierto
a,
a sentido común,
porque todo lo que yo les pido desde el primer día
es sentido común.
Mmm,
hasta ahora no, no he tenido
una única oportunidad
de ser el líder agresivo que
también puedo ser
y también hace parte de mi ADN, pero ellos me han protegido
de esta versión, que también es mía.
O sea, ¿ellos le han protegido a usted?
Sí, sí.
¿Los jugadores?
Sí, sí. Porque el comportamiento es, es, eh, es
intocable.
Todo lo que les he pedido como principios básicos y
negociables, que en el fondo yo les he dicho lo que os
pido,
es sentido común. Yo decir que tenéis que estar aquí una
hora
antes del entrenamiento y no cinco minutos antes, es sentido común.
Es el fútbol de hoy. Tienes que llegar antes, tienes que te--
que
desayunar controlado por nutricionista, tienes que
ir al gimnasio cada día a hacer prevención.
Es para ti, es para nosotros. Todo lo que les he pedido
es sentido común.
Pero, pero, pero-
Y hasta ahora-
Parece muy fácil eso, pero aceptarlo no es tan fácil.
Si lo dice, si lo dice José Mourinho es más fácil.
No estamos libres de que durante la temporada
pueda pasar algo, que es también muy normal que pase algo,
pero hasta ahora no me han dado ninguna, ninguna oportunidad.
Pero es porque, porque cuando llega Mourinho a un
vestuario,
el futbolista se pone firme.
No lo sé. No lo sé si es eso o si es la
responsabilidad de,
como digo yo, de trabajar para el Real Madrid,
que es una
cosa para mí fundamental. Esta cosa de trabajar en el Real Madrid
no es una cosa que, que me gusta mucho.
Me gusta mucho trabajar para el Real Madrid.
Incluso duerme aquí a veces, ¿no? En Valdebebas. ¿Duerme aquí?
Sí, sí. En mi primera etapa,
mi primera etapa aquí tenía hijos pequeños.
Sí.
Y estábamos todos, mujer, hijos, eh...
Estábamos todos. Ahora hijos veintinueve, veintiséis,
viven los dos en, en Londres.
Y mi mujer es esta mujer,
esta ma-- esta madre portuguesa que está
mucho con los niños.
Sí.
Que ahora no tiene diez, catorce, tiene veintiséis,
veintinueve, pero continúa a ser.
Y cuando viene a, a Madrid, yo encantado que están aquí, pero cuando
no están,
yo estoy siempre en, en Valdebebas y cuando salgo de aquí a las
seis,
siete...
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