Advancements in Biocomputing Technology
Eso rosa no es gelatina, son neuronas humanas vivas y ya
se están usando como ordenadores biológicos.
Se llama biocomputación, neuronas cultivadas sobre chips que
reciben estímulos, responden y aprenden patrones en tiempo
real.
Mira esto. Estos sistemas han llegado a aprender a
jugar al Pong solo
con feedback, sin millones de datos como una IA clásica.
¿La clave?
Eficiencia brutal. Un cerebro humano funciona con unos veinte
vatios.
Un superordenador puede consumir decenas de megavatios.
Y ya no es ciencia ficción. Cortical Labs ya vende su chip CL1
y hasta lo puedes alquilar en remoto para investigar en neurociencia,
fármacos y testing de IA. El gran reto: mantener las neuronas vivas a
treinta y siete grados mientras el hardware genera calor.
Escalar esto es complicado, pero avanza muy rápido.
Si esto madura, podríamos tener ordenadores que aprenden
como un cerebro, gastan
menos energía y con inteligencia orgánica real.
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