Economic Impact of Crime Reduction Strategies
Ellos me dijeron, textualmente me dijeron,
tú sabes que no puedes acabar con el crimen de un solo.
Y le dije, ¿por qué? Y me dijeron,
no por la capacidad técnica de acabarlo, sino por el golpe en la economía.
Y me dijeron, ¿cuál golpe en la economía?
Bueno, ¿cuántos pandilleros tienen?
Son 70 mil empleos.
¿Por qué esa gente que gana dinero de manera ilícita?
Está mal.
Pero luego ese dinero va al hogar.
Y luego el hogar lo gasta de manera ilícita.
Ese hogar compra pañales para los bebés,
comida para los niños, paga alquiler,
luz eléctrica, teléfono, cable, internet, ropa, cerveza,
motocicleta, gasolina, saldo de celular, etc.
Toda esa economía se va a caer de un solo.
Y no va a haber una economía paralela,
legal, que lo reemplace a la misma velocidad.
Entonces hay que acabar, me dijo él en ese tiempo,
con el crimen poco a poco,
para que la economía poco a poco vaya compensando la economía criminal.
Ese tipo de teorías que suenan bien para los intelectuales,
no aplican en la realidad.
En la realidad es que el crimen es crimen.
Punto.
Y si uno lo permite,
siempre van a ganar ellos en la guerra de los incentivos.
Porque si viene alguien, un joven, y dice,
bueno, yo no tengo muchas oportunidades, voy a vender tomates en el mercado.
Vender tomates en el mercado debe ser duro.
Para empezar, no es algo divertido,
no es algo a lo que me siento orgulloso.
Tengo que ir, cargar los tomates en el sol,
llevar, venderlos, estar en un lugar tal vez no en las mejores condiciones.
Vender los tomates se me van a arruinar,
el producto ni siquiera es mío, tal vez lo tengo en consignación.
Si me arruinan, me los cobran.
Al final logro vender y me logro ganar 5 dólares.
Y luego voy camino a la casa,
llega el pandillero y me dice,
hágame 5 dólares.
Entonces el incentivo está sobre un joven para hacer pandillero
y colectar los 5 dólares y no ir a vender tomates
para tal vez ganar 5 dólares para dárselos al pandillero.
Entonces nunca se va a ganar la guerra de los incentivos.
Entonces nosotros entendimos a la fuerza y con golpes que
la única forma era ir tras el pandillero y arrestarlo.
No para castigarlo,
sino para sacarlo de la sociedad.
Él tiene que estar fuera de la ecuación.
Él no puede llegar a cobrar.
Entonces el joven ya ahora piensa en sus nuevos incentivos.
Y dice, bueno, ¿qué hago?
¿Me hago pandillero para que me lleven a prisión?
O mejor me pongo a trabajar y gano dinero
que ahora nadie me va a quitar.
Entonces ahora ya puedo conseguir novia además porque ya no me da cuerpo.
El punto es que ya los incentivos de la sociedad están hechos correctos.
Yo le decía a la persona de la multilateral,
nosotros entendemos que vamos a pagar un costo económico por acabar con el crimen.
Pero yo le hice la analogía de un paciente con cáncer.
Si a mí me dicen,
usted tiene un cáncer grande con metástasis y todo, pero es curable.
Pero necesitamos hacer varias cirugías,
quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia, y después usted va a salir mal,
bien, desmejorado, pero sano.
Y luego usted puede ganar precio y volver a recuperarse.
Yo escogería esa opción.
Yo me someto a la cirugía,
me someto a la quimioterapia,
me someto a la radioterapia,
me someto a la multilateral terapia, quedo mal, pero me recupero.
A diferencia de decir, no, yo me voy a quedar así,
o me siento bien, o me siento tan mal, pero bueno,
luego el cáncer me va a terminar llevando.
Entonces nosotros aceptamos pagar el costo económico.
Y nosotros calculábamos,
no en la parte financiera, sino en la parte de la vendeda de seguridad,
que íbamos a tener un costo de un 10% del PIB.
Sí, iba a caer nuestro PIB 10%
para acabar con la delincuencia.
Nuestro PIB no cayó 10%, subió 3.5%.
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