Analysis of Refereeing in La Liga
Es solo el inicio de la liga, pero ya estamos viendo una diferencia
considerable
entre unos arbitrajes y otros. A Vinicius le hacen falta, le pegan
una patada en la espalda cuando está en el suelo y sin el balón en juego, y no es
amarilla para Sánchez Martínez.
En cambio, en el Elche-Barça, la primera falta que recibe Lamine Yamal
en esta liga
termina en amarilla. Quintero González ni lo dudó.
Patada en la espalda sin balón, nada.
Suave agarrón en la camiseta de Lamine: amarilla.
El futbolista del Elche jugó el resto del partido condicionado, pero los rivales de
Vini no vieron amarilla ni a la primera,
ni a la segunda,
ni a la tercera, a pesar del posterior rodillazo en la
cabeza.
Ni tampoco a la cuarta.
Los de Lamine, a la mínima, amarilla.
Pero en el Real Madrid-Espanyol ocurrió mucho más.
La patada a Vini en la espalda era la primera jugada que tenía que juzgar
Sánchez
Martínez. No enseñó nada y en esa línea iba a
continuar,
acompañado de Figueroa Vázquez en el VAR.
Muy permisivos con las duras faltas del Espanyol.
Vinicius, una vez más, fue el más castigado con ocho de las
diecinueve
faltas.
Pero lo que le hacen es, es demasiado.
I-inicia en el primer minuto. Yo pienso que es una cosa que ya está
formatada, tiene ya un,
un formato, tiene ya un, una cosa que se repete de
adversario, para adversario, para adversario.
Le doy yo, ahora le das tú, ahora le doy yo, ahora le das tú.
Si yo cojo una amarilla, le das tú. Salgo yo, que tenga amarilla,
entra uno sin amarilla y te doy yo. Y es una
frustración para, una frustración para él.
De hecho, fue Vinicius quien acabó con cartulina
después de tener que aguantar las
reiteradas faltas del Espanyol, que se quedaban sin amonestación.
Aunque el caso más claro de todo el partido no fue con Vini,
sino con Carreras.
Cala, con tarjeta amarilla, comete esta durísima falta sobre el
madridista.
Llega tarde e impacta con el tobillo de nuestro defensa.
Cuidado, porque Cala tiene tarjeta.
Porque esto es la segunda y cuidado.
Este chico debería estar en la calle.
Amarilla de manual, que hubiera supuesto la expulsión del
jugador perico.
Pero Sánchez Martínez decidió no enseñársela y Cala pudo continuar en el
terreno de juego.
El Espanyol cometió hasta diecinueve faltas y vio cinco amarillas,
pero tuvimos que
esperar hasta el minuto cincuenta y nueve para que mostrara la primera por una
falta del Espanyol. Y las tres últimas fueron ya en los
minutos finales,
sin que prácticamente condicionaran el partido.
Pero lo más preocupante volvía a ser la falta de protección a Vinicius, que un día
más tuvo que soportar patadas, golpes y recados de los rivales que
terminaron sin
castigo. Y él, por una simple protesta, acabó con amarilla.
Estamos en una era social de antibullying.
Con Vini estamos todavía en el bullying,
sea de adversarios, sea de, de público.
Así fue el arbitraje del primer partido del Real Madrid en esta liga, con Sánchez
Martínez en el campo y Figueroa Vázquez en el VAR.
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