Exploring Direct Brain-to-Brain Interaction
Bueno, el experimento
lo que intentó
fue, eh, ver si existían interacciones
directas cerebro a cerebro.
Como tú dijiste, sin el uso de la palabra, sin el uso de
movimientos, eh, sin, eh, el uso de sonidos.
Entonces lo que hicimos fue, eh, construir una cámara,
eh, sonoamortiguada. Esto es una cámara que amortigua la
entrada del sonido del exterior. Una cámara también,
eh, visualmente opaca. Eh, trabajamos a oscuras
totalmente y electromagnéticamente aislada, de tal forma
que impide la entrada de, eh, ondas electromagnéticas.
En esta cámara invitamos a una serie de parejas, siempre
trabajábamos con, eh, parejas,
a sentarse cómodamente, cerrar los ojos, no hablar,
no tocarse. Y en esta situación de ausencia de
estimulación, lo único que existía era la presencia del
uno y del
otro. Más tarde o más temprano, lo que estas dos
gentes empezaban a sentir era precisamente esto: la presencia
del uno y del otro. Hasta que llegó un momento en el que
la sensación de la mayoría de ellos era que estaban en
contacto directo.
Un poco difícil definir, ¿no? Lo que sería el contacto directo.
Se sentían uno al otro sin necesidad de
utilizar lenguaje.
Eh, en ese momento uno de los dos, eh, fue invitado
a pasar a otra cámara que también habíamos construido de antemano
con las mismas características. Esto es aislada,
sonoamortiguada y electromagnéticamente blindada de la
primera. De tal forma, y esto es muy importante, que no había
posibilidad de que ondas electromagnéticas pasaran de una cámara
a la otra,
eh, por lo menos de ciertas frecuencias.
En esta situación les invitamos a permanecer en
comunicación, a sentir, seguir sintiendo la
presencia uno del otro.
El que se quedó en la cámara original fue estimulado.
Se le aplicaron una serie de destellos y registrada
su actividad, eh, provocada ante los destellos,
lo que llamamos
un potencial provocado. Un potencial provocado,
pues es la respuesta de la
corteza ante el estímulo, es una respuesta muy
conocida.
Y simultáneamente estábamos registrando la actividad cerebral de
la otra persona que no fue estimulada, que no sabía que su
compañero estaba siendo estimulado.
Y lo que observamos es que cuando aparecía un potencial
provocado en la persona estimulada, en la otra
persona también aparecía un potencial que te-- que
era sincrónico con la aparición del estímulo, con la presentación del
estímulo. A esto le llamamos potencial transferido o
potencial de transferencia, y lo que está indicando es
que un cerebro de alguna forma
estableció contacto con el otro cerebro en forma
directa. Y lo que le sucedió al primer cerebro tuvo
repercusión en el segundo cerebro, sin que necesariamente
mediara la conciencia. Por lo menos en nuestros sujetos, al
preguntarles, por ejemplo, a aquellos que habían tenido su
potencial transferido:
"¿Sentiste algo? ¿Supiste lo que pasó con tu compañero?"
Decían: "Bueno, creo que algo sucedió, pero no estoy seguro".
O sea, no había necesidad de, de que el evento,
eh, fuera consciente para que sucediera, para que el cerebro lo, lo
registrase.
Ahora, ¿qué consecuencias? ¿Cuál es el, el, el, la...?
Son amplísimas, ¿no? Porque en primer lugar,
nos está diciendo que el
límite de la actividad cerebral no es el
cráneo, ni siquiera la estructura cerebral,
sino que hay
un nivel de actividad so-- cerebral que, por así decirlo,
trasciende la misma estructura. Y esto se puede
explicar de muchas formas. Como dijo antes el profesor Delgado,
lo importante en el cerebro son las interacciones interneuronales.
Esto es lo que da, eh, pues la inteligencia, lo que
da la, la capacidad, eh, cognitiva, etcétera, etcétera.
Se puede asumir que como resultado de una serie enorme de
interacciones entre los elementos neuronales, se creen campos de
interacciones y estos campos de interacciones, que nosotros les
llamamos los campos neuronales,
eh, puedan no estar, y de acuerdo a nuestro experimento, eh,
limitados por la estructura cerebral, sino que afecten la estructura
del espacio y sean medios de transmisión de cerebro a cerebro.
Ahora, esto indica que cada uno de nosotros
está interactuando todo el tiempo sin que lo sepamos, sin que
necesariamente tengamos conciencia de ello.
Entre nosotros existen interacciones, de tal forma que así
como hay una red de interacciones interneuronales,
podemos suponer la existencia de una red de interacciones
intercerebrales, y esto permitiría
asumir la posibilidad de la existencia de un
organismo que surja de estas interacciones
intercerebrales. Un organismo, ¿qué quiere decir un organismo?
Un nivel de actividad que nos trascienda
como individuos del cual formamos parte y
muy probablemente el que nos está afectando y estamos afectando,
lo que podría ser quizá la base estructural
o fisiológica ya de la nueva fisiología de la conciencia
planetaria, de una, un estado de conciencia que nos
incluye, que estamos alimentando continuamente y
que
definitivamente nos está afectando.
Porque podríamos decir, bueno, esta red de interacciones
intercerebrales de alguna manera, como muestra el experimento,
está afectando nuestra actividad cerebral, por lo tanto, estamos recibiendo
información de esta, de esta red. Yo le llamo el hipercampo,
por darle un nombre
a, a esta red de interacciones.
La comunicación mental no ocurre como un intercambio aislado, sino como
una modificación compartida de la estructura misma de la lattice, ese tejido
fundamental que sostiene la experiencia de la realidad y que nos conecta en
niveles que van más allá de lo evidente.
Cuando dos seres alcanzan un estado de coherencia interna y silencio
perceptual, sus campos neuronales comienzan a resonar
dentro de una
misma organización. El potencial transferido es la evidencia
de que la
información puede manifestarse sin mediación sensorial, porque en
niveles profundos no estamos separados.
La mente individual es solo una ventana local de una conciencia mucho más
vasta. Mientras más limpia sea nuestra
percepción, más evidente
es la unidad. Habita la unidad. Gracias por acompañarnos.
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