Massive Caravan of Migrants Returns to Mexico
Y comenzó el regreso de paisanos a nuestro país para las fiestas decembrinas.
Hoy un grupo de veinte mil migrantes en unos tres mil vehículos
empezaron el recorrido desde la frontera, desde Laredo, Texas.
¿Qué se siente estar tan ceja, cerca de México?
Después de tantos años, como mi señora ya ha ido,
le digo yo creo que ya México
ya no va a ser el mismo para mí.
¿Está contento?
Sí, mucho.
Agricultores mexicanos salen de Estados Unidos en caravana en plena época
de recolección. Más de cien mil trabajadores agrícolas de
origen mexicano
iniciaron una masiva caravana de retorno a su patria.
Ya nos vamos a regresar a México.
Ya nos retiramos.
Mi esposo se retira, este, jubilación.
Pero ya ahorita ya la situación dice uno: "Ya, ya estuvo,
mejor me voy". Y veremos después lo que pasa.
¿Por qué razón?
Por mis hijos. ¿Miedo? Por si un día me llegaba a pasar algo,
¿quién se iba a quedar con mis hijos?
La caravana de autos con banderas mexicanas avanza por las autopistas
federales,
ignorando los pedidos de auxilio de los dueños de campos agrícolas.
Y es que la ola de migrantes muertos en operativos y redadas han sembrado una
histeria colectiva tan profunda que familias enteras con más de dos décadas
de arraigo rural han decidido vender sus pertenencias, empacar camiones y
marchar juntas de vuelta hacia México.
Las camionetas viajan llenas hasta el tope con cinco o más trabajadores cada
una. La desbandada, que ha tomado por sorpresa a los dueños de
las megagranjas, ha
provocado un vacío laboral que tiene a la industria de cultivos al borde de la
quiebra en plena temporada de recolección.
Ya se estaba preparando, porque tarde o temprano dijimos una vez
que se estén
terminando las cosechas, una vez que baje el calor en el valle
central, van a
llegar.
Las garitas fronterizas de Texas registran el cruce de casi veinte mil camionetas
de migrantes mexicanos en el último trimestre.
California, veinte mil, Kansas, diez mil y Oklahoma más de cinco
mil. Ciudades y distritos rurales donde los
migrantes dormían para acudir a las
granjas han quedado prácticamente desiertos.
Los contingentes migratorios abandonan de forma masiva los campos de cultivo y
centros de distribución de localidades como Laredo y McAllen en Texas, donde
activistas denuncian que las redadas a las afueras de los centros de labor
alcanzaron niveles insostenibles de acoso.
Cerca de veinte mil personas integran la primera gran columna motorizada de
retorno, viajando hasta cinco personas al interior
de cada vehículo.
Los mexicanos llevan solo lo esencial, habiendo retirado todos sus ahorros
bancarios y vendido sus casas y herramientas de trabajo.
Las granjas reportan la salida de doscientos cincuenta mil trabajadores en
lo que
va del año. Reportes fronterizos señalan que al día,
cien camionetas cargadas de
los ahorros de toda una vida cruzan hacia México.
A generar buen dinero. Empiezas a, a sentirte que no
necesitas estar en Estados Unidos para vivir bien.
Ángel ahora trabaja en un call center donde da servicio a clientes
norteamericanos
en inglés.
Ya tengo mi casa, ya tengo un trabajo, ya conocí a una persona muy
hermosa. Pero fíjate que llegué aquí a la Ciudad de
México y es, es, es
hermoso.
La catástrofe en los campos ya alcanza proporciones de ruina, traduciéndose en
toneladas de cosechas de temporada que se pudren bajo el sol al no haber brazos
para levantar los cultivos, estimando que más de cuatro cientos
cincuenta mil
trabajadores agrícolas indocumentados habrán abandonado la nación antes de que
concluya el año fiscal en diciembre.
La parálisis ha golpeado con crueldad a los dos pilares del imperio agroindustrial
norteamericano, el maíz y la soya, justo en el punto crítico de la cosecha
de otoño, el periodo de madurez óptima donde el
grano debe ser levantado
mecánicamente para evitar que la humedad pudre las mazorcas y las vainas.
Informes del Departamento de Agricultura confirman que el cuarenta y cinco por
ciento de la superficie cultivable de maíz en Iowa e Illinois y el cuarenta por
ciento de las plantaciones de soya en el medio oeste corren el riesgo inminente de
perderse por completo, congeladas en los campos ante la falta de
operadores de
cosechadoras y personal de silos.
El problema que tenemos ahorita es que solamente soy una persona y solo
una persona puede cultivar una cierta cantidad de cosas en un día
y se nos puede echar a perder las otras cosas.
Hay comida que está en el piso ahorita porque ya se pasó
la cultivación de algunas de las tomates.
Esta interrupción forzada en la ventana de recolección acentúa la debacle nacional,
ya que el retraso logístico amenaza con desatar pérdidas físicas
insostenibles de millones de toneladas de granos básicos, destruyendo los
inventarios que abastecen a la industria de alimentos procesados y al sector
ganadero de todo el planeta. Con el cuarenta por ciento de la fuerza
laboral del
campo completamente desarticulada, la federación estima que las pérdidas
acumuladas en la economía agrícola superan los doce mil millones de dólares
este año, colocando la seguridad alimentaria
nacional en una situación de alerta
roja debido a que el cincuenta por ciento de las cosechas invernales de hortalizas
se encuentran en riesgo inminente de perderse por completo.
El cerco migratorio federal provocó un ausentismo crónico del noventa por ciento
debido a que los operarios prefirieron quedarse bajo resguardo en sus hogares
antes
de ser capturados. Columnas integradas por miles de
camionetas cargadas con
maquinaria, herramientas y enseres domésticos tienen
programado partir de forma
simultánea desde centros de operaciones clave como Fresno y Bakersfield en
California, desplazándose por la ruta de la
Interestatal 10 en Arizona para
unificarse con los bloques que abandonan los condados rurales de Texas.
Los líderes de la movilización agrícola han establecido asambleas permanentes en
estaciones de servicio periféricas para cruzar en masa los accesos de Laredo y
McAllen, decididos a evitar las redadas y
garantizando un repliegue que dejará
los cuarteles y las megagranjas del suroeste norteamericano en un estado de
total desolación operativa. Atrapados entre campos repletos de comida
en
descomposición y deudas bancarias asfixiantes, la rebelión de los dueños de
ranchos y terratenientes se prepara para cobrar su venganza política en las
inminentes urnas.
Nosotros creemos que está detrás de todas estas deportaciones es la
intimidación de nuestra gente, amenazando de que va a poner
policías en los sitios electorales y es meter miedo a nuestra
comunidad para que no salga a votar.
Por otro lado, nosotros estamos contrarrestando esta
ofensiva, eh, diciendo a la
gente vote temprano.
Los granjeros del cinturón agrícola norteamericano,
tradicionales bastiones del ala
conservadora, expresan una profunda amargura y afirman
que le negarán su
apoyo a Trump en las próximas elecciones de medio término.
Como resultado, el respaldo al mandatario en las zonas
rurales ha caído en picada
más de dieciocho puntos porcentuales en las últimas semanas.
Agricultores y ganaderos tradicionales están llamando activamen...
A un voto de castigo para dar la espalda al Partido Republicano.
Las encuestas de las cooperativas agrícolas revelan que un histórico sesenta
y
cinco por ciento de los votantes rurales planea abstenerse o votar en contra de la
administración actual. Un terremoto electoral que amenaza con
arrebatarle al
oficialismo el control de escaños clave en el Congreso.
La furia rural amenaza con desatar un cataclismo legislativo que le costaría al
partido de Donald Trump la pérdida directa de hasta dieciocho escaños clave en la
Cámara de Representantes en los principales estados agrícolas como Texas,
Iowa, Kansas y Ohio.
Prefieren que su comida venga del extranjero sin saber cómo tratan a los
trabajadores o si prefieren un programa que traiga a trabajadores
temporales y los ayude a mantener a sus familias y que mantengan la
agricultura fuerte y sostenible en Estados Unidos.
Este desplome electoral en los bastiones agrarios le otorgaría el control absoluto
de la Cámara Baja a la oposición demócrata,
abriendo el camino legal para un
histórico tercer impeachment presidencial.
Frente a la inminente pérdida del bastión electoral, la administración de Donald
Trump ha entrado en pánico, ofreciendo de urgencia paquetes de
incentivos
financieros, bonos de retención y la suspensión
temporal de las inspecciones de
ICE para frenar la caravana. Un manotazo desesperado con el que la Casa
Blanca
busca evitar una derrota catastrófica ante la furia de los terratenientes en las
próximas elecciones de medio término.
Sin embargo, las familias y los profesionales mexicanos
ya se cansaron de los
engaños y la explotación estructural, eligiendo empacar sus pertenencias y
regresar a su patria, donde este invaluable capital humano e
intelectual está
acelerando con una fuerza descomunal los megaproyectos de infraestructura
agrícola e industrial de la federación.
El retorno de estos brazos calificados inyecta un dinamismo sin igual en los
distritos de riego del norte de México.
Muchos llegan con los ahorros de toda una vida e incluso con sus herramientas de
trabajo, demostrando que la era de enriquecer al
vecino del norte a costa del
sacrificio propio ha concluido, y consolidando la soberanía alimentaria
mexicana sobre las ruinas de un imperio agrícola estadounidense que hoy se
ahoga en su propia arrogancia.
Las manos vacías. Vienen con un montón de cosas que quieren
llevarle a sus seres
queridos, como este señor que viene desde Michigan.
Su nombre, por favor.
José Guadalupe López.
Desde Michigan viene. ¿Qué lleva en la, en la caja?
Mire, llevamos cobijas, zapatos, llevamos--
¿Y por qué llevan tanto?
Porque a, a todos nuestros seres queridos les hace
falta.
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