Anonimato y privacidad frente al doxeo y el control social
Yo ya no duermo tranquilo en ese sentido.
Duermo tranquilo por otros motivos, pero por este, si me pongo a pensar,
tranquilo,
nada. Y, y aquí hay que dejar claro una cosa:
en épocas como la actual,
en la que se doxea a la gente, se les, se les, eh, pone
en el disparadero simplemente porque hablan o dicen cosas que a lo
mejor, pues a un-a unos activistas determinados
les parece mal.
En esta época en la que, en la que ser anónimo o pretender ser
anónimo está tan mal visto, ¿no? Parece que uno no puede decir lo que
quiera si no
pone su cara. Y lo digo yo y lo de-- y lo dirás tú, y lo decimos los que
ponemos todo el día nuestra cara y recibimos, eh, decenas de bofetadas,
eh, a primera hora de la mañana. Eh, pero, pero, eh, yo
sinceramente, es que yo entiendo, p-- entiendo que la gente quiera, eh,
salvaguardar su privacidad. El anonimato es un ejercicio de esa
privacidad
y en estos tiempos en los que todo esto está tan,
tan ocultado, se, se, se, está tan mal visto el ser anónimo en un
momento
determinado, pues, eh, yo creo que es que están consiguiendo una
tendencia
de opinión generalizada de que, de que está bien que nos controlen,
está bien
que sepan lo que hacemos, está bien que sean, eh,
exhibidos aquellos que
opinan de forma disidente, ¿no? Porque de esa manera no peligra el
sistema.
Y ese es tal vez el problema también
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