Changes in Colombia's Presidential Palace
de la casa de Nariño
ya no están las fotos
que mandó a colgar el presidente Gustavo Petro.
Las paredes están desnudas
como si fuera un lienzo listo
para escribir una nueva historia.
Por sus pasillos
ya no quedan los símbolos del gobierno saliente.
La espada de Bolívar retornó
a la quinta de Bolívar.
La paloma de la paz de Fernando Botero
fue trasladada al Museo Nacional
y la mayoría de las mariposas amarillas tienen nuevo rumbo.
Del actual gobierno sólo quedarán la galería de exmandatarios
el óleo de Fernando Petro
quien hasta el 7 de agosto gobernará Colombia.
Estará junto a la Iván Duque,
de la historia de Colombia,
que muy seguramente tendrá como protagonista este salón,
el Consejo de Ministros,
donde se han tomado las decisiones
más importantes de Colombia durante los últimos 40 años.
El Palacio de Nariño, tal como lo conocemos hoy,
fue ampliado a finales de los años 70,
y desde allí arrancó a ser un museo.
El presidente electo Abelardo de la Espriella
quiere que este palacio se convierta en un museo
al que puedan acceder los ciudadanos
para conocer su historia,
tal como lo permitió por algunos meses
el expresidente Belisario Betancur durante su mandato.
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