Julián Álvarez's Emotional Match Experience
Julián Álvarez aparece en el videomarcador y el pueblo responde.
Mientras él se observa a sí mismo en el monitor, suena el himno y
él solo aparece triunfal entre la afición.
Al otro lado del banquillo, la araña está ausente.
Con la mirada perdida,
gesto que durará en el transcurso de los minutos.
Ronda el cincuenta y dos de partido y Julián sale a calentar, pero la
afición tiene el arma cargada y dispara.
Con empate a cero, Gabi se acerca a Luis Piñedo porque:
«Juli, vamos,
vamos».
Todo listo para salir, pero Pubill acaba de adelantar a los
rojiblancos.
El plan de Simeone ha cambiado. A Julián le toca esperar.
Quizá nunca llegue el reencuentro total.
Cuatro minutos más tarde, Lenormand hace penalti y
Simeone reactiva el plan anterior. «Julián, va».
Ahora sí, tras un beso en la cabeza de Pubill,
llega el momento.
Foyth también tiene algo que decir a
su compatriota. Vacilada que, por lo que sea, a Julián
no le hace tanta gracia.
Y todo va a seguir como estaba tras el pitido final o
incluso peor. Mientras Julián espera junto a sus
compañeros, el
delegado de equipo le dice que se quede ahí, que no vaya con el resto a
saludar a la afición. Segundos más tarde, el jefe de prensa se lo
lleva hacia el vestuario.
Solo,
cabizbajo, tras tirar esta relación por los suelos.
End of transcript · 231 words