Ceuta Migrant Crisis Live Report
Actualmente, me encuentro en Ceuta viviendo en vivo y en directo
la crisis migratoria que está habiendo.
En concreto, en El Príncipe, que es el barrio
que colinda con las fronteras y que todas las personas que entran pasan por aquí.
Esta mañana, sin ir más lejos,
había dos parejas con niños de entre 4 y 6 años.
Llevaban más de 5 horas en el agua nadando.
Estaban exhaustos, hambrientos, sedientos, los niños tenían claros signos de hipotermia,
pero ¿sabéis en lo que me fijé?
Una de ellas llevaba ortodoncia en la boca,
y la ortodoncia oscila a unos 1.500 euros en Marruecos.
Es cierto que eso no te saca de pobre,
tú puedes tener ortodoncia y estar pasando dificultades económicas,
pero no hasta el punto de arriesgar tu vida y la de tus hijos sobre el mar.
El domingo nos quedamos asistiendo a mis amigas y yo
hasta las 4 de la madrugada a un chico que nos habíamos encontrado,
al que habían golpeado con cadenas y le habían robado el móvil al llegar a estas playas, y lo habían hecho españoles.
Porque sí, muchas veces cuando llegan aquí se atienen a esas cosas.
Hay un montón de influencers en Marruecos haciendo vídeos
diciéndole a la gente que no haga esto,
que no arriesgue sus vidas, que no merece la pena.
Tengo un hermano, por parte de padre, que vive en Marruecos,
que me ha llamado diciéndome que quiere cruzar.
Y le he explicado cómo está la situación,
le he dicho que la frontera ha cerrado, que la única manera es a nado,
y que va a arriesgar su vida, que están saliendo cuerpos sin vida a las playas.
Pues lo va a intentar.
Y mi hermano en Marruecos no está pasando hambre,
su situación no es tan vulnerable como para arriesgar su vida sobre el mar.
Así que si me preguntas, no tengo ni idea de por qué estas personas están haciendo esto.
Sí, habrá muchos de ellos que de verdad lo necesiten por su contexto,
pero no todos. Y eso es una realidad.
Muchos de ellos ya vienen con el discurso de que como Ceuta es marroquí les pertenece.
Es cierto que tampoco pretenden quedarse aquí, mayoritariamente todos se quieren ir afuera,
pero el discurso está implantado en sus cabezas.
A diferencia de lo que muchos puedan pensar,
los españoles de origen marroquí de Ceuta defendemos a capa y espada la legitimidad española de Ceuta,
porque Ceuta nunca ha sido marroquí.
Y si me preguntas cómo está Ceuta desde dentro ahora mismo, te diría que tensa.
Están por todas partes abatidos,
cansados, con heridas, muchos de ellos eufóricos, otros devastados.
Hay una sensación muy extraña en el ambiente de incertidumbre,
preocupación y a la vez humanidad.
De hecho, estoy recibiendo críticas muy polarizadas.
Por un lado tengo a gente criticando el por qué les estoy ayudando,
porque según ellos haciendo esto estoy instigando a que vengan más,
y por otro lado tengo críticas del tipo ¿por qué estás criticando esto?
Al final son personas que vienen en busca de una vida mejor.
Y esto pasa porque ambos grupos de personas,
uno blanco y otro negro, son incapaces de entender que se pueden unir y formar un gris.
Uno puede decir perfectamente que esto es insostenible,
que no se puede seguir permitiendo que las autoridades tienen que tomar medidas
y a su vez no despojarse de su humanidad.
Si un chico se me acerca pidiéndome el móvil para llamar a su madre
y avisarle de que está bien, se lo voy a dejar,
pero cuando termine la llamada con su madre le diré que
lo que ha hecho no está bien y que no ha merecido la pena.
Los centros de inmigración están hasta arriba, no pueden aceptar a más personas.
Los vecinos están desbordados repartiendo agua, ropa seca,
comida. Ahora mismo estamos como en el limbo, o sea, no sabemos realmente qué hacer.
Simplemente estamos intentando ayudar en lo que podemos,
intentando conciencial para que no entren más.
Ya está.
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