Analysis of Referee Decisions in Football Match
No habíamos llegado al minuto tres de partido cuando ocurría esto.
Es que le sobra ese, ese requetito.
Cala comete falta sobre Vini, y cuando el brasileño está en el suelo y
con el balón
parado, le da una patada en la espalda.
Sánchez Martínez no le enseñó la amarilla.
Era la primera gran decisión del colegiado murciano y en esa línea iba a
continuar acompañado de Figueroa Vázquez en el VAR.
Muy permisivos con las duras faltas del español, sobre todo con las que recibía
Vinicius, que sin duda fue el principal objetivo de
los defensas para intentar
sacarle del partido con un goteo constante de faltas y recados por detrás
que una y otra vez terminaban sin amarilla.
Pero lo que le hacen es, es demasiado.
Inicia en el primer minuto. Yo pienso que es una cosa que ya está
formatada, tiene ya un, un formato, tiene ya un,
una cosa que se repete de adversario, para adversario, para adversario.
Le doy yo, ahora le das tú, ahora le doy yo, ahora le das tú.
Si yo cojo una amarilla, le das tú. Salgo yo, que tenga amarilla,
entra uno sin amarilla y te doy yo. Y es una
frustración para, una frustración para él.
De hecho, fue Vinicius quien acabó con cartulina
después de tener que aguantar las
reiteradas faltas del español, que se quedaban sin amonestación.
Aunque el caso más claro de todo el partido no fue con Vini, sino con
Carreras. Cala, con tarjeta amarilla, comete esta durísima falta sobre
el madridista. Llega tarde e impacta con el tobillo de
nuestro defensa.
Cuidado, porque Cala tiene tarjeta.
Pues entonces, la segunda y cuidado.
Este chico debería estar en la calle.
Amarilla de manual, que hubiera supuesto la expulsión del
jugador perico.
Pero Sánchez Martínez decidió no enseñársela y Cala pudo continuar en el
terreno de juego.
El español cometió hasta diecinueve faltas y vio cinco amarillas, pero tuvimos que
esperar hasta el minuto cincuenta y nueve para que mostrara la primera por una
falta del español. Y las tres últimas fueron ya en los
minutos finales,
sin que prácticamente condicionaran el partido.
Pero lo más preocupante volvía a ser la falta de protección a Vinicius, que un día
más tuvo que soportar patadas, golpes y recados de los rivales que
terminaron sin
castigo. Y él, por una simple protesta, acabó con
amarilla.
Estamos en una era social de antibullying.
Con Vini estamos todavía en el bullying,
sea de adversarios, sea de, de público.
Así fue el arbitraje del primer partido del Real Madrid en esta liga, con Sánchez
Martínez en el campo y Figueroa Vázquez en el VAR.
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