Discussion on Armed Struggle for Liberation
Sobre la cuestión acerca de si la lucha armada es el único camino para la liberación,
lo que puedo responder es que,
por lo menos en las condiciones de nuestro país,
no había otro camino.
Y en nuestra opinión,
en las condiciones de la inmensa mayoría de los países de América Latina,
no hay otro camino que la lucha armada.
Y esa parece ser la situación también en muchos otros países de Asia y de África.
Por lo general siempre el imperialismo cuenta con todos los medios aliados con las oligarquías de cada uno de los países
para impedir el triunfo democrático de la revolución.
Y tiene atados a los pueblos por una especie de nudo gordiano
que sólo se puede quebrar mediante la lucha armada.
Además el camino de la lucha armada no es el camino que hayan escogido los revolucionarios,
sino es el camino que los opresores le han impuesto a los pueblos.
Y los pueblos entonces tienen dos alternativas,
o doblegarse o luchar.
Y luchar de la única forma en que pueden llegar a vencer al enemigo,
que tienen más recursos económicos, infinitamente más,
que tienen muchos más recursos técnicos.
La guerrilla significa el empleo de los recursos del terreno
y sobre todo el empleo de los recursos sociales de un pueblo
para superar las ventajas que el enemigo posee en recursos técnicos y en recursos de tipo económico.
El guerrillero, mediante una táctica hábil, muy flexible,
mediante la explotación al máximo de todas las ventajas del terreno,
mediante la movilización de los recursos sociales, es decir, de los sectores que son mayoritarios de la población,
que son los sectores explotados,
los sectores obreros y campesinos,
e inspirado en una causa justa,
inspirado en un factor moral muy poderoso,
que los hace capaces de soportar privaciones,
de adaptarse a las condiciones de vida más difíciles,
toma ese camino, que es el único camino,
para lograr conseguir un objetivo revolucionario.
Eso fue lo que nosotros hicimos.
Para poder hacer todo lo que hoy estamos haciendo en nuestro país,
para poder llenar estas montañas de carreteras, para poder crear las condiciones de vida decorosas para el pueblo,
para erradicar la ignorancia,
para desarrollar en todos los órdenes a nuestro pueblo, fue necesario. Lo hicimos y ahora estamos haciendo esto.
Pero al mismo tiempo,
también nos preparamos para defender lo que estamos haciendo.
Sabemos que ningún país, en las condiciones que ha creado el imperialismo en el mundo de hoy,
se puede sentir seguro.
Por eso hay que trabajar en dos sentidos.
En un sentido creador,
para llevar a cabo la obra de la revolución,
y en un sentido también defensivo, preparándose para afrontar cualquier situación de peligro o de agresión al país.
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