Vinicius's Struggles in La Liga
Agresiones.
Entradas salvajes que casi le lesionan.
Insultos racistas.
E incluso provocaciones de rivales y de la grada.
Es todo lo que ha sufrido Vinicius desde que llegó a España.
Un futbolista que está completamente desprotegido por los árbitros españoles,
que
ha tenido que ver cómo los colegiados son inflexibles con él.
A la mínima le amonestan y le expulsan, mientras que con sus rivales son
mucho más permisivos. Aquí un dato revelador:
desde que llegó a La Liga,
Vinicius ha sufrido quinientas once faltas y sus rivales han visto la roja
en seis ocasiones. Es decir, una expulsión al rival cada ochenta y
cinco
faltas. Pero vean la diferencia con Lamine Yamal.
El azulgrana ha sufrido ciento sesenta y ocho faltas y sus rivales han sido
expulsados en cinco ocasiones. Es decir, cada treinta y tres faltas a
Lamine, un rival ve la roja. Una diferencia que se entiende
mejor cuando vemos lo que pasa cada fin de semana en los terrenos de juego.
Así fue como recibieron a Vinicius en sus primeros partidos.
Jugando el derbi de filiales, le dieron este mordisco en la cabeza.
Aquella acción se saldó con amarilla para ambos.
Desde aquel momento comenzó esa desprotección que seguimos viendo hoy en
día.
Con Vini ya hemos visto absolutamente de todo.
Ha sufrido durísimas entradas que debieron ser roja directa, pero que se
quedaron en amarilla o incluso en nada.
Una de las más peligrosas fue esta de Maffeo clavándole los tacos a la altura de
la
rodilla. Sánchez Martínez pitó saque de banda y
quien vio la amarilla
fue Vinicius por una protesta más que justificada.
También sufrió esta otra de Olarzagasti.
Ha recibido una entrada criminal, criminal.
Buah, bueno de entrada.
Es tremenda, ¿eh?
Le tienen que avisar en el VAR, ¿eh?
A la altura de la rodilla y con fuerza desmedida, pero Alberola Rojas solo
enseñó amarilla. Otra más en un Betis-Real Madrid,
que Sotogrado
pasó por alto. Tacos al tobillo, pero nada.
Y muchas más patadas, pisotones, empujones y codazos que no recibieron el
castigo que merecían.
Luego están las agresiones. En Vallecas, doble manotazo en la cara y
Martínez Munuera no enseñó ni amarilla.
A quien sí amonestó y luego persiguió y recriminó fue al brasileño.
En Mestalla también le agarraron del cuello y fue él quien terminó expulsado
por De
Burgos Bengoetxea.
Y ante el Villarreal, otro codazo en la cara sin el balón en
disputa que debió ser
roja, pero que no fue nada.
Un futbolista que ha sufrido insultos racistas en Mestalla.
Insultos racistas también en el Metropolitano.
Y en Pamplona.
Que ha visto cómo los rivales le provocan durante los partidos.
También la grada.
Y pelotazos y patadas una vez estaba en el suelo, que también terminaron sin
tarjetas.
Ha tenido que soportar de todo desde que juega en La Liga, aguantando lo
inaguantable con patadas, agresiones, insultos y provocaciones.
Y mientras, los árbitros españoles le amonestan y le
expulsan, castigando más el
fútbol y el espectáculo que él propone que las graves infracciones de sus rivales.
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