Discussing Societal Pressure on Single Women
Tengo treinta y siete años, estoy soltera, vivo independizada, no me
he casado y no tengo hijos. Y hay una serie de preguntas
que tanto la sociedad, mi familia y mi entorno me hacen,
que me encantaría
que dejaran de hacerlas. Soy una flor de la vida y parece que estoy
en busca y
captura. La primera pregunta es probablemente de
mis
favoritas: ¿pero tú con lo mona que eres, Leti, por qué estás soltera?
Pues mira, Mari Carmen, no lo sé. ¿Quieres que abramos una investigación?
¿Llamamos a la Guardia Civil? ¿Ponemos carteles por el barrio?
¿Preguntamos a mis ex?
No sé muy bien qué quieren que les responda a esta pregunta,
porque no me considero
que esté averiada entonces . Porque no he encontrado a la persona
adecuada y mientras tanto, vivo. Pero no es que tenga un defecto de
fábrica. A mí cuando digo que vivo sola, a mí me han llegado
a preguntar: ¿pero y no te da pena vivir sola? Pena.
¿La pena qué es? ¿Llegar a tu casa decorada como tú
quieres, cenar a la hora que te dé la gana,
que nadie te esté
ordenando absolutamente nada? Pena no es eso.
Eso son cinco estrellas, perdona que te diga.
Esta me encanta: Leti, tienes treinta y siete,
se te va a pasar el arroz.
Muy heavy, pero también la he escuchado. ¿El arroz de qué? ¿El basmati?
Es que ¿qué me vas a contar? ¿Cómo que se me pasa el arroz?
Si soy una golosina . Yo entiendo que irán por el lado de los
niños,
pero también os digo yo, ¿eh? No sé vosotros, pero yo, yo no quiero ser
madre soltera, yo quiero formar un equipo de vida.
Y si los planes de Dios y los míos se compaginan,
genial.
Pero lo de se te pasa el arroz, en plan date prisa
por encontrar a alguien, me parece muy heavy.
Que tengo treinta y siete años, no soy un yogur caducado.
En cualquier caso, de todas formas creo que la presión social
que tenemos
las mujeres no la tienen los hombres.
Parece como que hay unos estandartes.
A los treinta te tienes que casar, a los treinta y cinco tienes que tener
niños, a
ta-- y si no, ya estás descolgado. Yo no he cumplido ninguno de
ellos. Entonces, ¿qué hacemos? ¿Me quitáis el carné de adulta?
Vamos, cuidado con responder con un poquito de
sarcasmo a
esas preguntas, porque encima se te echan encima, en plan:
tía, qué
borde. Borde no, es que es impertinente esa pregunta.
Y luego ya bailada la última, que es: querrás encontrar a alguien, ¿no?
En plan: ¿te vas a quedar sola? Vamos a ver, una cosa es estar soltera
y otra cosa es estar sola. Tengo familia, amigos, planes,
una casa. He tenido relaciones muy largas a lo largo
de mi vida.
Yo no he perdido la fe en el amor. O sea, me encantaría volver a enamorarme.
No quiero formar un equipo de vida con cualquiera.
Una cosa es buscar a alguien desde la
necesidad y otra cosa es querer encontrar a alguien.
Es muy diferente, porque mi vida no va a ser más
completa por encontrar a alguien.
A mí me parece estupendo quien se casa a los veinticinco como quien se casa a
los cincuenta. Todo pasa por algo y somos como somos en
función del pasado que
hemos tenido. Pero yo no soy menos
ni
me niego a que la gente me haga sentir de menos porque
yo con treinta y siete todavía no me haya casado ni haya tenido
hijos. Estar soltera no significa estar esperando
a que
comience mi vida. ¿Por qué subo este vídeo abriéndome
y diciendo esto así tan claro? Por un lado, porque a ver si
con suerte, tanto mi entorno como mi familia lo
captan
y se ahorran volver a hacérmelas. Y luego, por si hay
alguien que está viviendo la misma situación que yo ahora mismo y
con este vídeo consigue relativizarlo y mirar el lado bueno
de las cosas desde otro prisma. Ya por chisme, si hay alguien
aquí en la sala que esté en la misma situación que yo, me encantaría que me
dijerais qué frase inoportuna
os han llegado a decir. A ver si me superáis las mías.
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