Match Analysis of Jude Bellingham's Performance
Kylian y Vini disfrutan de la plácida tarde del Bernabéu, hasta
que Vini se da cuenta de algo, se pone serio y avisa.
Eh, Kylian, Kylian.
Prohibido empezar sin él, el hombre de la tarde, don Jude Victor
William Bellingham,
la auténtica locomotora blanca.
Sin dar respiro al rival
ni a sí mismo.
Porque incluso en su tarde de gloria aparecen los inconvenientes que le
impiden disfrutarla por completo.
El uno-cero lo celebra con miedo: ese brazo.
El Málaga reclama falta, pero Jude dice que no es para tanto.
Finalmente, no lo es
y logra respirar.
Misma situación con el segundo. Otra vez, obra suya.
Hasta que algo le vuelve a inquietar.
Esa repetición en el marcador le enseña que al final es en
propia puerta.
Entre tanto, este córner rematado por Antonio termina
en un ataque de
sinceridad de Martínez Munuera.
Están chequeando algo, están chequeando algo,
están chequeando una posible mano, ya está. Yo tampoco sé lo que es.
Eso lo saben los de arriba, que son los que mandan.
Valverde parece estar de acuerdo. Al final, todo ok.
El nuevo Madrid de Mou no da respiro.
Doble recado de Cucurella.
Con Rüdiger nada cambia, sigue siendo Rüdiger.
Lo mismo pasa con Camavinga: recupera un balón y de repente se olvida
de que
no juega solo.
Bronca del Bernabéu
y también de Bellingham.
"¡Cama!"
No será la última que eche Jude.
Diomandé pierde el balón y se olvida de la presión.
De nuevo aparece
él.
Los tres forman luego esta barrera que termina con K.O.
de Antonio
y penalti a favor del Málaga.
De entre las protestas, una explicación eclipsa al resto.
Cabeza.
La suya.
Cabeza, cabeza.
No, no, cabeza.
Aún no se ha enterado de que no es su cabeza, sino la mano de un Diomandé mudo
la causante del penalti y esta defensa de Kylian.
¿No ves eso?
Da después al balón, no se puede. La de Diomandé es penalti, lo que
deja a Kylian con esta cara.
No puede pitar penalti por eso, amigo. Si no, hay cuatro penaltis por partido.
Aquí no se puede.
No fue penalti y sí otra tarde de gloria para el renacido Jude
a manos de Mou.
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