Humanitarian Crisis in Palestine
No son muertos, son personas asesinadas.
No son cifras,
son vidas que tenían nombre y rostro y familia, sueños
y recuerdos.
No son daños colaterales, son niñas y niños.
Y cuando dejamos de llamar las cosas por su nombre,
cuando aceptamos un lenguaje que esconde el dolor, empezamos a perder
nuestra humanidad. Estamos viviendo un momento
muy oscuro de nuestra historia. Vemos a niñas y niños
en Gaza buscar a sus padres entre los escombros, pedir ayuda,
pasar hambre, quedarse solos.
Los vemos perderlo todo antes incluso de haber podido crecer.
Y el infierno continúa. Y con él también la deshumanización del
pueblo
palestino. Sus vidas importan tanto como las
nuestras.
Su dolor no es ajeno.
No lo olvidemos. La solidaridad con Palestina no puede
tomarse un descanso. Nuestra responsabilidad tampoco.
Hoy,
a día de hoy, el gobierno de Israel ha asesinado a más
de setenta y
cuatro mil personas en Gaza y continúa
obstaculizando la entrada de ayuda humanitaria.
Y mientras Gaza sigue siendo devastada, continúan las
demoliciones de las viviendas palestinas y los desplazamientos
forzosos en Cisjordania. En este contexto,
es importante recordar algo: para millones de refugiados y refugiadas
de Palestina, el sufrimiento no acaba de empezar.
Llevan décadas viviendo desplazamiento, la violencia, la pérdida, el
duelo, el trauma, la incertidumbre, la injusticia.
Y aun así,
siguen adelante.
Cómo admiramos la resiliencia del pueblo palestino.
Pero no deberían tener que ser resilientes.
Ningún pueblo debería pasar generaciones enteras demostrando
su capacidad para soportar el sufrimiento.
Ninguna infancia debería crecer aprendiendo a sobrevivir antes que a
vivir. Y en este terrible contexto,
hay una organización que no ha dejado de estar a su lado ni un
solo día. Se llama UNRWA.
Desde hace más de setenta y cinco años, UNRWA acompaña los
refugiados de Palestina proporcionando atención sanitaria,
protección y ayuda humanitaria. Pero UNRWA es mucho más que
ayuda, es también memoria. Es la institución que ha
preservado la historia, la identidad y los derechos de
generaciones de refugiados palestinos.
Es la prueba de que su existencia no puede ser borrada.
Hoy, apoyar a UNRWA es más necesario que nunca.
Apoyar a UNRWA es apoyar a quienes siguen resistiendo el hambre, la
violencia, el miedo y el abandono.
Porque para seguir destruyendo hay que imponer silencio.
Y
no nos vamos a callar. El silencio hoy es una forma de tomar
partido,
pero no podemos mirar hacia otro lado.
Palestina importa y Palestina necesita
justicia y paz. Ahora, por favor, sigue hablando de
Palestina. Sigue defendiendo la humanidad frente a la
indiferencia.
Por favor, si puedes, apoya a UNRWA para seguir llevando
ayuda a quienes más lo necesitan. Muchas
gracias.
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