Choque de trenes en Madrid-Sevilla: LZB, ASFA y claves de la investigación
¿Cómo puede un tren alcanzar a
otro en una línea de alta velocidad?
Para entenderlo,
hay que ver la cadena de seguridad que
debería haberlo
impedido. La vía está
dividida en tramos de varios
kilómetros,
llamados cantones.
La regla es sencilla: en cada
cantón, solo un tren.
Unos circuitos eléctricos en los carriles detectan si el cantón está
ocupado. Si lo está, el tren que viene detrás no puede
entrar.
En la línea Madrid-Sevilla,
eso lo vigila un sistema llamado
LZB. Habla con el
tren todo el rato por un
cable
tendido entre los
carriles. Sabe qué cantones están ocupados,
así que calcula hasta
dónde puede llegar cada tren y a qué
velocidad. El maquinista lo ve en su pantalla.
Y si delante hay un tren, el LZB marca un punto de parada
antes de llegar a él.
Si el maquinista no frena a tiempo, el
sistema frena el tren solo, automáticamente.
Pero hoy, a las ocho y treinta y dos, la central del LZB en
la zona ha fallado.
Seis trenes se han quedado parados en unos
noventa kilómetros.
Cuando el LZB cae, entra el plan
B: señales luminosas
al lado de la vía y un
sistema
llamado ASFA digital.
Unas balizas en el suelo comprueban que
el tren respeta cada
señal. Si pasa una roja sin permiso,
lo frena. Y aquí está la clave. Una señal en
rojo se puede pasar si el
centro de control lo autoriza.
Se llama rebase autorizado.
Y en ese modo, el
ASFA solo vigila la
velocidad. No sabe si delante hay un tren.
Por eso la norma obliga
a ir en marcha a la vista.
Despacio, a unos cuarenta por hora,
para poder parar ante cualquier
cosa que veas.
La principal hipótesis, según el
Ministerio de Transportes, es que el centro de control de Atocha
autorizó a reanudar la marcha
con el Iryo todavía delante,
detenido. El ministro lo ha llamado un error
inexplicable,
pero una orden de Atocha
no basta para que pase esto.
Aunque el control autorice seguir,
las barreras de reserva siguen ahí.
La marcha a la vista obliga a ir despacio y
el ASFA, en
rebase autorizado, vigila esa velocidad.
Si el tren la supera, debería frenarlo.
Lo que todavía no se sabe es por
qué se dio esa orden, qué vio el
maquinista y por qué ninguna de
esas barreras paró el tren.
Eso lo investiga ahora la Comisión de
Investigación de Accidentes
Ferroviarios.
Un sistema así tiene varias
capas para que un solo fallo no
baste. Hoy, por algo que aún hay que aclarar,
fallaron varias a la vez. Nuestro recuerdo para las
víctimas y sus
familias. Muy pronto, la versión
completa y más detallada en vídeo largo.
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