Choque de trenes en Toledo: fallo del LZB y señal roja
Oct 29, 2026 2:45
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Un AVE ha embestido por
detrás a un tren parado
en Toledo y han muerto al
menos sesenta y ocho
personas. Y en España eso no
debería poder pasar.
Esta es la historia de los veintitrés minutos que acabaron en tragedia.
Son las ocho de la mañana en la estación de Atocha, en Madrid.
Un AVE de Renfe sale
hacia Sevilla con
casi cuatrocientos pasajeros.
Seis minutos
antes ha salido por la misma
vía un tren de Iryo con
ciento cuarenta y siete personas.
Los dos bajan hacia el sur, uno detrás del otro.
Y no choca, porque la vía está partida en tramos y en
cada tramo solo
puede haber un tren. Eso lo vigila un sistema que se llama
LZB, un cable entre los raíles que habla con
cada tren y
lo frena si se acerca demasiado al de delante.
Pero a las ocho y media el LZB se cae.
Tres ordenadores dejan
de hablar entre sí y más
de sesenta kilómetros de
vía se quedan sin
vigilancia. Los seis
trenes de ese tramo se frenan
solos y se quedan parados. Hasta
aquí todo funciona como debe.
Desde el centro de control de Atocha mandan reanudar la marcha, pero el
Iryo no consigue arrancar. Se queda parado en la vía, a la entrada
de la estación de Urda, y la señal que tiene detrás se pone en
rojo.
Esa luz roja quiere decir una cosa: no pases, hay un tren
delante. Y aquí está el error, según el Gobierno.
Desde el control dejan seguir al AVE con normalidad.
Cuando a un tren le dejan pasar
una señal en rojo, tiene
que ir a la vista, a
unos cuarenta kilómetros por hora, para poder frenar si ve algo.
Pero el AVE, según el ministro, iba a unos doscientos.
Recorre veinticinco kilómetros en diecisiete minutos.
A las nueve menos siete, en el kilómetro ciento dieciocho, el AVE
alcanza al Iryo. Lo embiste por la cola.
Los dos trenes se salen de la vía y varios vagones caen por el terraplén.
Los pasajeros salen rompiendo las ventanas y la gente que trabajaba en el
campo abre agujeros en la valla para sacarlos.
Llegan unos doscientos militares de la UME y más de trescientos guardias
civiles. El balance, por ahora, al menos sesenta y ocho
muertos, veinticuatro en el AVE y cuarenta y cuatro
en el Iryo, y
ciento quince heridos, quince de ellos graves.
Y todavía podría haber más personas bajo los vagones.
La Guardia Civil ya ha interrogado
al operario del centro de control y la
investigación dirá qué pasó de verdad, porque hasta el ministro lo ha dicho:
que un tren alcance a otro
por detrás en España es
inverosímil.
Y es la segunda tragedia de la alta velocidad en nueve meses.
En enero, en Adamuz, murieron cuarenta y seis personas.
Veintitrés minutos. Un sistema que se cae, un tren que no
arranca y una luz roja que no se respetó.
Descansen en paz. Síguenos para saber qué dice la
investigación.
End of transcript · 502 words
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